| Conducción en zonas montañosas |

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Con la llegada del invierno muchas familias se trasladan a zonas montañosas cada fin de semana a bordo de sus vehículos.
Cada vez son más las personas que suben a la cordillera buscando aire limpio y vida al aire libre, aunque el frío sea intenso.
El conducir en zonas montañosas presenta riesgos adicionales a los que comúnmente se encuentran en calles y caminos, esto, por las mayores exigencias que imponen las prolongadas pendientes y curvas pronunciadas, así como también las diferencias que provoca en la superficie de calzada la presencia de barro, nieve y hielo. |
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Por ello, si usted es un conductor que carece de la experiencia necesaria que supone conducir en la montaña, le entregamos algunas recomendaciones que pueden ser muy útiles a la hora de salir de paseo a la cordillera o visitar algún centro de esquí.
• Recuerde que con nieve y hielo se reduce la adherencia de los neumáticos, disminuye el roce y, por tanto, hay peligro de deslizamiento.
• Cuando nieva se reduce la visibilidad.
• El hielo provoca que la calzada se torne sumamente resbaladiza y la convierte en una “pista de patinaje”.
• Utilice cadenas, colóquelas en un lugar seguro y antes que el vehículo comience a patinar.
• Compruebe con frecuencia que los frenos le responden y si tiene que frenar, hágalo con suavidad.
• Aumente su distancia respecto al vehículo de adelante; en pavimento resbaladizo su distancia de detención es mucho mayor que en condiciones normales.
• La velocidad adecuada para entrar a una curva debe ser tal que no haya necesidad de pisar el freno durante todo el giro.
• Suba las pendientes lentamente y a velocidad sostenida; descienda con el vehículo en una marcha baja.
• Siga las huellas dejadas por otros vehículos, pero con precaución, ya que puede haberse formado hielo.
• Las partes del camino que reciben sombra al igual que los puentes son las primeras en congelarse.
Descargue manual: Conduciendo en la Montaña |
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