Esta nueva situación
se debe, en gran parte, a un cambio en los hábitos relacionados
con la exposición al sol, y en concreto a la radiación
ultravioleta (UV). En las últimas décadas una piel
morena o "tostada" es socialmente considerada como sinónimo
de salud y es, en general, mejor aceptada que una piel más
blanca.
Por otro lado, el lento
pero continuo deterioro de la capa de ozono registrado en latitudes
medias y altas viene a agravar la situación ya que, como
es ampliamente conocido, el ozono estratosférico es particularmente
efectivo como absorbente de radiación UV.
Cada año, miles de personas visitan o viven en el norte de
Chile atraídos por sus paisajes desérticos, costumbres
y ofertas de ocio en las que el sol y las actividades al aire libre
juegan un papel protagónico, pero fundamentalmente por razones
de trabajo, especialmente en diversas empresas mineras de la zona
ubicadas en pleno desierto o a grandes alturas sobre el nivel del
mar
La radiación
solar es un factor natural de gran importancia debido a que ésta
modula el clima terrestre, teniendo una influencia significativa
en el medio. La región ultravioleta (UV) del espectro solar
juega un papel determinante en diversos procesos en la biosfera.
La radiación UV tiene varios efectos beneficiosos, pero también
puede ser muy dañina si se exceden unos límites de
"seguridad".
Si la cantidad de radiación
UV es suficientemente alta la habilidad de autoprotección
de algunas especies vegetales se ve superada, y el sujeto puede
resultar dañado. Este hecho también afecta a los seres
humanos, en particular a la piel y a los ojos.
Para evitar daños
derivados de exposiciones prolongadas a la radiación UV se
debería evitar la exposición a la radiación
solar utilizando medidas de protección.
La necesidad de llegar
al público con información fácilmente comprensible
sobre la radiación UV y sus posibles efectos negativos ha
llevado a los científicos a definir un parámetro que
pueda ser usado como indicativo de las exposiciones UV. Este parámetro
es el denominado Índice Ultravioleta o Índice UV (UVI).
Está relacionado con los efectos eritematógenos de
la radiación solar UV sobre la piel humana.
A comienzo del siglo
XIX, Johannes Ritter descubrió que el Sol, además
de luz visible, emite una radiación "invisible"
de longitud de onda más corta que el azul y el violeta. Esa
banda recibió el nombre de "ultravioleta". Cuando
se describen los efectos biológicos, la radiación
UV se divide normalmente en tres bandas espectrales: UV-A, UV-B
y UV-C.
Parte de la radiación
que llega a la superficie terrestre es absorbida y parte es reflejada.
El porcentaje de radiación reflejada depende de las propiedades
de la superficie. Elementos como la hierba, el agua y otros, reflejan
menos de un 10%, sin embargo otros elementos como la nieve fresca
puede llegar a reflejar el 80% de la radiación incidente.
La existencia de vida
en la tierra depende de un modo fundamental de la radiación
solar, en particular de la cantidad de radiación ultravioleta
(UV) que incide sobre los organismos vivientes. En las últimas
décadas, debido al aumento del uso de fertilizantes nitrogenados
y el empleo masivo de fluorocarbonos el espesor de la capa de ozono
-que es nuestro protector natural de la radiación UV- ha
ido diminuyendo continuamente.
Según la Sociedad
Chilena de Dermatología, en el país 237 personas mueren
anualmente por cáncer a la piel. La CONAC, por su parte,
explica que 10 de cada 100 mil chilenos padece esta patología,
la que va en sostenido aumento. Resulta curioso que, sin embargo,
estos episodios de alerta roja estén pasando inadvertidos
para la gente común y corriente, especialmente para quienes
están obligados a trabajar al aire libre durante las horas
de mayor riesgo ( en empresas mineras, temporeras, deportistas,
carabineros de tránsito, jardineros y carteros entre otros).
Las personas de piel
blanca están mucho más expuestas al peligro del sol
y a desarrollar cáncer. El ser más sensible a la radiación
se puede determinar a simple vista, ya que, basta con fijarse cuál
es la tendencia al broncearse, lo que quiere decir que si la piel
se pone muy roja es más vulnerable. Existen seis tipos de
piel. La I y la II son las más sensibles, ya que, el sol
derechamente las quema. Según estudios de la Universidad
de Chile, el 36% de los chilenos está en la categoría
III y IV, que se caracteriza por broncearse gradualmente, sin embargo,
los bebés menores de seis meses siempre corren peligro. Finalmente,
las pieles V y VI corresponden a las de color café donde
el sol sólo acentúa el tono.
El autoexamen de la
piel puede ser practicado en forma regular por todas las personas
para evidenciar algún cambio en la piel. Los lunares que
cambian de color (dos tonalidades), aumentan de tamaño o
se elevan bruscamente, deber ser signos de alarma. Prurito o picazón,
sangramiento o presencia constante de costras porque la lesión
no cicatriza bien, son signos de la presencia de cáncer en
la piel. El autoexamen debe hacerse al menos 1 vez al mes, con ayuda
de un espejo, y enfatizando en las zonas siguientes: Pabellones
auriculares, labios, nariz, cara, cuello (región posterior),
brazos, tórax anterior, piernas y pies, ya que, son los sitios
más frecuentes de cáncer de piel.
Hay tres tipos de cáncer
de piel: El carcinoma basocelular, el carcinoma de células
escamosas o espinocelular, y el melanoma.
Para el autoexamen de los pacientes se tiene la regla de ABCD que
indica la Asimetría de la lesión, Bordes irregulares,
Color variado (marrón, negro, a veces sin color), y Diámetro
grande mayor de 6 mm.
La población más afectada es aquella con piel tipo
I (piel blanca, ojos y cabellos claros, se broncean poco a la exposición
solar), aquellos pacientes con exposición solar intensa por
su tipo de trabajo (agricultores, pescadores, mineros, etc.), o
entrenamiento (velerismo, etc.), y su ubicación geográfica
(en el trópico, a gran altitud, etc).
Para evitar la penetración
de los rayos ultravioleta del sol, se deben seguir los pasos siguientes:
- Usar sombreros anchos.
- Usar ropa de colores oscuros preferentemente.
- Usar protectores solares con pantalla física
y química, cosméticamente aceptables (no comedogénicos,
no irritantes, que no se vean al colocarlos), el cual debe colocarse
20 minutos antes de la exposición solar o al baño
y reaplicarse cada 2 a 6 horas aunque diga que es contra el agua.
- Uso de lentes oscuros con protector UV.
- Evitar el sol entre las 10:00 a.m. y 4:00 p.m.,
especialmente en verano.
- Jugar en la sombra.
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