Lo grave, es que pese a los esfuerzos gubernamentales y municipales, muchos desconocen cómo actuar para soslayar el contagio de infecciones y enfermedades. Debido a esto, docentes del Instituto del Medio Ambiente-IDMA han pensado en una serie de recomendaciones para evitar inconvenientes sanitarios.
Purificar el agua
Tras el sismo, se produjeron roturas de redes de alcantarillado y con eso, materia orgánica existente en descomposición -como restos de alimentos-, quedó expuesta a la población, generándose un foco de insalubridad. Si a esto se suma la escasez de agua, podrían desarrollarse enfermedades como cólera y hepatitis.
De ahí que deban extremarse las medidas de saneamiento e higiene, en particular el lavado de manos ya sea después de ir al baño o mientras se está cocinado. “La gravedad del deterioro del saneamiento e higiene ambiental es proporcional al tiempo de demora de reposición del vital elemento y, por ende, se incrementa el riesgo de enfermar”, explica el Jefe de Carrera de Medio Ambiente, Juan Sánchez.
Es relevante saber para estos efectos que el agua consumible por humanos debe tener una concentración mínima activa residual de desinfectante de cloro de 0,2 mg/l. “Las personas deben asegurarse de que la presencia de cloro en el agua de los camiones aljibes sea la óptima. La comunidad debe hacer exigible a la autoridad sanitaria la fiscalización, a través del muestro in situ”, dice Sánchez.
En el caso de que no alcance el vital elemento provisto por los camiones, es factible purificar el agua de un riachuelo o curso de agua superficial de fuente conocida, “añadiendo media cucharadita de té con cloro por litro de agua”, añade el docente de la cátedra Gestión de Residuos, Christian Calderón.
Cultura de la basura
Alrededor de las mediaguas y carpas suelen acumularse residuos domiciliarios, lo que atrae roedores, animales domésticos y moscas que se transforman en agentes de contagio de enfermedades. Para combatir este problema, el Jefe de Carrera de Medio Ambiente aconseja a los vecinos implementar un sistema comunitario de recolección.
“Al menos dos veces al día los habitantes de un campamento deben organizarse para recolectar los residuos domiciliarios en bolsas bien selladas y ubicarlos en un contenedor tapado herméticamente y de material lavable, distante de sus viviendas, con el fin de que el ente municipal retire el contenido”, señala.
Christian Calderón, agrega que “es muy importante no mezclar escombros con basura domiciliaria, porque al hacerlo, se multiplican los focos infecciosos”. Asimismo, sugiere separar maderas y metales de los escombros para reciclarlos y así disminuir el volumen de estos, extremando las medidas de seguridad para no cortarse o sufrir una caída (“se puede reciclar siempre y cuando en los escombros no existan residuos domiciliarios”, advierte el profesor).
Respecto al problema de no contar con baños, Christian Calderón explica que lo mejor es instalar baños químicos, considerando uno por cada 20 personas, e instalar letrinas sanitarias atendiéndose al Reglamento General de Alcantarillados Particulares, Fosas Sépticas, Cámaras Filtrantes, Cámaras de Contacto, Cámaras Absorbentes y Letrinas Domiciliarias del Ministerio de Salud.
Así, de acuerdo con la norma, la letrina debe instalarse en un recinto cerrado, pavimentado y ventilado; debe tener al menos un 1.50 m2 de superficie por cada asiento y no menos de dos metros de altura; y no ubicarse en el interior del inmueble. |