|
La noticia no nos enorgullece.
Ya se sabe que la población minera nacional es la de mayor
prevalencia de sobrepeso y obesidad. Estadísticas médicas
aseguran que casi un 60% de esta población padece este tipo
de enfermedad que se ha constituido en la única forma de
inflación que no ha sido posible controlar en el último
tiempo. Parte de ello obedece a que se trata de un proceso que,
en lo básico, constituye un desbalance entre la energía
que consumimos a través de la alimentación y la poca
que gastamos en actividad física.
La Ley de la Balanza
Las variaciones de peso corporal se explican por la ley de la balanza.
Si una persona consume la misma energía que gasta su peso
se mantiene. Si gasta más energía de la que consume
a través de la alimentación, baja de peso. Y si por
el contrario consume más calorías de las que gasta,
sencillamente sube de peso.
Un minero que consuma 3 mil Calorias/dia en su alimentación,
y que gasta 2.500 Calorías mantendrá un exceso de
500 Calorías diarias que se acumulan como grasa en su cuerpo.
Si continua diariamente este proceso, al cabo de una semana habrá
un aumento de medio kilo de grasa, y luego de dos meses habrá
subido 4 kilos.
Para corregir lo anterior, sencillamente
hay que realizar la inversa de este proceso: un minero que gasta
2.500 Calorías/día e ingiere sólo 2.000, perderá
medio kilo en una semana. Si este déficit lo mantiene en
el tiempo, como podría ser practicando ejercicio diariamente,
tendrá una razonable pérdida de peso de 2 kilos por
mes.
Las Dietas Engordan
La disminución de la ingestión calórica y la
práctica de actividad física favorecen la pérdida
de peso. Pero las dietas hipocalóricas, por sí solas,
siempre fracasan. Cuando a nuestro organismo repentinamente se le
ofrece una alimentación pobre en calorías, se reduce
el metabolismo basal a objeto de manejar adecuadamente las reservas
que dispone, pero cuando la dieta se interrumpe, se encuentra con
el efecto esponja, en que cualquier alimento consumido es absorbido
completamente por el organismo produciendo finalmente un incremento
de la grasa en el cuerpo.
Por ejemplo, si una persona gasta
2.000 Calorías diarias y consume a través de su dieta
1.000, rápidamente baja de peso, pero después de unas
pocas semanas el organismo se adapta a esa escasa aporte de energía
a objeto de poder sobrevivir ante este problema. Y en caso de que
el individuo pase a una dieta menos rigurosa, con un consumo de
1.500 Calorías diarias, en vez de adelgazar, subirá
de peso a razón de 2 kilos por mes.
En resumen, a objeto de controlar
de manera adecuada el peso corporal se debe tener presente la relación
entre ingesta y gasto de energía, comer de manera sana e
incorporar más actividad física a la vida diaria.
|