| Se sabe que el tabaco
perjudica seriamente la salud. Los investigadores lo denuncian como
agente inductor, o al menos favorecedor, de multitud de trastornos
y dolencias como la bronquitis crónicas, enfisema pulmonar,
enfermedades coronarias, úlceras de estómago y duodeno,
diversos tipos de cáncer (pulmón, bucal, de laringe,
faringe, esófago, ate.), disminución de la visión
periférica y de la capacidad de la visión nocturna,
etc. |
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| Componentes
del humo del tabaco |
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La
nicotina es una sustancia extremadamente tóxica.
Dos o tres gotas serian suficientes para matara una persona
adulta. La dosis mortal es de 30 miligramos. Un cigarrillo
suele contener de 15 a 20 rngr. de nicotina se calcula que,
al fumar, pasan a la sangre 1,2 mgr. La nicotina es la responsable
de la mayoría de los efectos a corto plazo del tabaco
y, además, de crear dependencia, haciendo que el tabaco
sea considerado como una droga más.
El alquitrán es el responsable de la mayoría de los cánceres
producidos por el tabaco, asi corno problemas bronquiales
y vasculares. |
| El monóxido
de carbono (CO), conocido como "gas de los braseros",
es un producto resultante de la combustión del tabaco. Parece
ser el componente que provoca enfermedades cardíacas. Contribuye,
además, a crear dependencia en el consumidor. |
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| El
tabaco es un estimulante el sistema nervioso central que, sin embargo,
en los adictos produce relajación. El hábito de fumar
aumenta la tolerancia (se aguanta más), con lo que los efectos
agudos (mareos, vómitos, sudoración), se notan cada
vez menos. |
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A
largo plazo, el tabaco afecta principalmente a los sistemas bronco
pulmonar y cardiovascular. Las estadísticas señalan
que el tabaco es la principal causa de cáncer de pulmón,
aunque por supuesto existen otras causas, como la contaminación
industrial.
El tabaco también se asocia con los cánceres de boca
y del tracto respiratorio, sin olvidar que otras enfermedades respiratorias
(bronquitis, enfisema...) inciden más en los fumadores que
en los que no lo son, especialmente cuando ambos están expuestos
a la contaminación industrial o urbana. |
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Existen
muchos datos que indican que el fumador es más propenso a
sufrir otro tipo de dolencias, como úlceras de estómago,
enfermedades cardíacas y de los vasos sanguíneos y
que, por si esto fuera poco, tiene menos inmunidad a las infecciones
que los que no fuman.
La evidencia de que
fumar es uno de los principales riesgos para la salud es aplastante.
Hasta tal punto es así que, según el Real Colegio
Británico de Médicos, cada cigarrillo acorta la vida
del fumador en más de 5 minutos. |
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Sintomatología
del fumador habitual
El
fumador habitual presunta una serie de síntomas
que revelan su condición, como por ejemplo:
- Astenia: cansancio que, a veces, desaparece al fumar.
- Anorexia: falta de apetito,
que se suele acentuar al fumar.
- Disnea: dificultad para respirar,
que se acentúa con el mínimo esfuerzo.
- Disfonía: ronquera
del Fumador.
- Tos bronquial matinal: tos
con flemas por la mañana.
- Impotencia a edades precoces o disminución
de la líbido.
- Coloración amarillenta de
los dientes.
- Dolores torácicos difusos.
- Bronquitis estacionales.
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El hábito
de fumar tiene un afecto nocivo sobre la salud, la lógica
nos dice que necesariamente ha de repercutir sobre el absentismo
laboral. Pero es que, además, existen estudios dignos de
crédito que demuestran que la tasa de absentismo entre los
trabajadores que fuman es muy superior a la observada entre los
que no lo hacen, con lo que el tabaquismo se convierte también
en un problema laboral de primer orden.
El Tabaco en
el trabajo
Además
de los riesgos que por sí sólo produce para la salud,
el tabaco potencia los riesgos laborales, corno lo demuestra el
hecho de que los trabajadores que fuman presentan un índice
de frecuencia de accidentes y enfermedades profesionales mucho más
elevado que los que no fuman.
Es sabido que el hábito
de fumar potencia el efecto de ciertos contaminantes presentes en
el ambiente de trabajo.
Por ejemplo, el tabaco
ejerce un claro sinergismo con el asbesto en la aparición
del carcinoma pulmonar, que es mucho más frecuente entre
los fumadores.
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El "rito"
que conlleva el acto de fumar también puede ser causa potencial
de accidente, como consecuencia de una distracción al encender
un cigarrillo, tener la mano ocupada en sujetarlo, una irritación
ocular momentánea provocada por el humo, un acceso de tos,
o la disminución de la capacidad de atención debido
a la disminución del contenido de oxígeno en la sangre
que el tabaco ocasiona.
A esto cabría
medir el riesgo de incendio y explosión que supone fumar
en lugares donde se utilicen sustancias inflamables.
Todo lo apuntado hasta
aquí viene confirmado por el hecho de que, según varios
estudios realizados en distintos países, la tasa de ausentismo
laboral es sensiblemente superior entre los trabajadores que fuman,
sobre todo en los de edad superior a 35 años. Otro dato importante
es que el número de días perdidos es proporcional
al número de cigarrillos diarios fumados, tanto en el caso
de los hombres como en el de las mujeres.
No se puede terminar
este apartado sin hacer una referencia, aunque sea breve, a los
fumadores pasivos. El humo desprendido de los cigarrillos contamina
el ambiente de trabajo y es inhalado por los Operarios no fumadores,
que también padecerán los efectos tóxicos del
tabaco. En consecuencia, habría que limitar la exposición
al humo del tabaco en los puestos de trabajo, de la misma manera
que se hace con otros agentes tóxico. |
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Sin
embargo, son muchos los fumadores que abandonan el tabaco
a tiempo. las razones dadas por estas personas sugieren que
la mayoría lo dejaron porque comenzaron a experimentar
síntomas de enfermedades causadas por el tabaco, principalmente
bronquitis y trastornos gástricos.
Dejar de fumar es más que disminuir el número
de cigarrillos.
¿Por qué no lo intenta
seriamente? |
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