Las acciones de emergencia
requieren de un alto nivel de condición física. El
tipo de esfuerzo implica la participación de un componente
de la condición física u otro. Como ejemplo, subir
una escalera en una situación de emergencia requiere de fuerza
muscular, resistencia, equilibrio y agilidad. Mientras que soportar
un incendio por algunas horas precisa de capacidad aeróbica,
y resistencia muscular localizada. Así, sea cual sea el tipo
de demanda de la tarea, siempre se precisará de un adecuado
nivel de condición física.
Basta con apreciar un incendio, un rescate vehicular o una emergencia
en general, para darse cuenta que se trata de actividades donde
el nivel de condición física se expresa en su máxima
magnitud. Un guardia de seguridad que se encuentre en mala condición
física no puede esperar una emergencia para percatarse de
su condición física en ese momento. Un bombero, no
debe esperar un incendio para saber si se encuentra en buena condición
física o no. Así como tampoco un brigadista forestal
pondrá a prueba su capacidad aeróbica y agilidad para
saber hasta donde llega su límite de rendimiento humano.
Hoy se sabe con certeza que en situaciones de
emergencia los requerimientos de condición física
se ponen al juego en un nivel máximo.
Una acción de emergencia requiere de varios componentes
de la condición física. Por ejemplo un rescate vehicular
requiere de un adecuado nivel de capacidad aeróbica para
soportar el esfuerzo durante un tiempo prolongado, de un alto
nivel de fuerza para cumplir con el rescate propiamente y de una
alta coordinación, entre otros requerimientos.
No contar con brigadistas en una buena condición
física, debido a las altas exigencias de la tarea puede
transformarse en una emergencia adicional complicando tremendamente
el panorama. A ningún integrante de una brigada de rescate
le gustaría que un compañero se transforme en si
mismo en una emergencia producto de fatiga, lesión o algún
trastorno cardiovascular por ejemplo, lo que complica cualquier
planificación en una emergencia y que no lo contempla normalmente
un plan de contingencia. Todos esperamos contingencias relacionadas
con el siniestro, pero no consideramos problemas con los protagonistas
de la situación.
Por lo anterior es fundamental contar con
brigadistas con un alto nivel de condición física.
La figura 1 muestra los resultados de un estudio de respuesta
de frecuencia cardiaca a una situación de incendio en un
bombero de 28 años de edad. En ella puede apreciarse que
la respuesta del ritmo cardiaco es lo suficientemente alta como
para causar fatiga prematura debido tanto al requerimiento cardiovascular
por la actividad física, la carga calórica y el
estrés mental. El nivel de frecuencia cardiaca durante
una hora de trabajo fue de 150 latidos/min, un valor muy alto
que puede implicar riesgo para la propia seguridad del individuo
al estar en una situación de fatiga.