Éstas se refieren a la
aplicación del producto sobre yeso seco, y pintura anterior
similar a la que se aplicará en zonas limpias. El rango varía
entre 30 y 50 metros cuadrados por galón (3,8 litros), con
un margen de 5 o 10 metros cuadrados y una mano.
Superficies distintas pueden hacer
que el rendimiento baje, ya que no es lo mismo pintar sobre yeso
nuevo, estuco, ladrillos, madera natural y otras que son más
absorbentes, que en superficies lisas, con pintura anterior, o sucias,
con parches y defectos, que a veces exigen más. Tampoco es
lo mismo una pintura al óleo que otra vinílica, al
agua o con silicona, para interior o exterior, comedor, baño,
dormitorio o cocina, siendo las de base oleosa más rendidoras
que las de látex.
Hay diferentes calidades reflejadas
en el precio, aunque tampoco esto es decisivo, por lo que es importante
hacerse asesorar por un maestro pintor o ferretero, ya que el fabricante
puede aducir que fue mal aplicada o en una superficie distinta a
la señalada.
Otro factor es el color a cubrir
si se usa uno más claro. Los blancos o de tonos claros necesitan
de dos manos de pintura nueva para quedar bien cubiertos, en tanto
que los oscuros exigen tres. Algunos fabricantes recomiendan óleo
para superficies interiores manchadas. Si no es así, basta
un buen látex.
Constituye un error no esperar
a que la superficie esté bien seca, lo que es válido
sobre todo para exteriores y yesos nuevos. En el primer caso, se
recomienda pintar en verano, hacia el otoño, cuando las estructuras
han perdido su humedad. Respecto de los segundos, se debería
esperar al menos unos 4 o 5 días.
Ambientes adecuados
En el interior se puede pintar
en cualquier época. La mayoría de los fabricantes
recomiendan hacerlo en ambientes entre 10 y 25 grados de temperatura.
En verano es más conveniente
porque se pueden dejar las ventanas abiertas para ventilar. Otro
error es excederse al diluirlas. Algunos óleos toleran hasta
un 10%, mientras que las de base acuosa no aceptan más de
un 5% de dilución.
Al pintar paredes y muros que dan
al exterior hay que asegurarse de que no se filtre humedad. Si es
así, se debe impermeabilizar por fuera. Si se hace por dentro,
la misma situación se repetirá.
Los antióxidos no son para
terminaciones, sino para proteger los metales de la herrumbre, y
deben ser cubiertos con pintura definitiva, especialmente esmalte
u óleo para que actúen mejor.
Si lo que hay que ocupar son pegamentos,
hay que considerar que muchos de ellos tienen una duración
indefinida mientras queden bien sellados en sus envases. Éstos
se adhieren mejor a superficies rugosas y limpias y hay que fijarse
en lo que se quiere pegar. Para papeles y madera está la
cola fría, pero por ser de base acuosa, no tolera la humedad
por tiempos prolongados. Los "súper" pegamentos,
como el Superbonder, la Gotita y otros del mismo tipo se venden
en tubos pequeños por sus usos específicos y secado
rápido. Los hay también binarios (Araldit, Poxilina),
que no endurecen mientras sus dos componentes no estén mezclados
en proporciones exactas.
Si al abrir cualquier envase resulta
evidente que no contiene lo que debería, regrese de inmediato
al proveedor para su sustitución o devolución, ya
que la Ley del Consumidor también abarca estos productos.
Lo mismo si tras un buen tiempo de mezclar el producto no adquiere
una apariencia homogénea.
Bien guardados
En todos los casos, las pinturas
y pegamentos sobrantes deben quedar en sus envases bien sellados.
No sólo para que puedan ser usados en otra ocasión,
sino porque algunos tienen componentes tóxicos. Conviene
mantenerlos lejos de personas, animales y fuentes de calor. Si después
de un tiempo lo sobrante se ha endurecido, no sirve tratar de revivirlo.
Mejor es deshacerse de él. |