| Nuestro cuerpo
está diseñado para estar en movimiento y no en reposo.
Pero el acelerado avance tecnológico nos tuerce la mano y
nos obliga a sentarnos. De seguro que al leer este artículo
estarás sentado, y probablemente permanecerás así
por largo rato. Es que en la actualidad sobre un 80% de los puestos
de trabajo se realizan mientras ponemos nuestros glúteos
en la silla. De ahí que nos hemos convertido en sedentarios,
con los problemas que esta nueva figura significa: obesidad, lumbago,
tendinitis y otros trastornos.
Hay varios factores acusados de provocar tales molestias como trabajos
que exigen movimientos repetitivos, posturas inadecuadas del cuerpo,
aplicación de fuerzas, levantamientos y transporte de pesos,
fuerzas aplicadas con las manos y brazos y ambientes de trabajo
donde el clima organizacional no favorece las buenas relaciones
y el bienestar
Compensar
Ahora hay una forma de prevenir los lumbagos y las “itis”
tan molestosas que son típicas de las digitadoras, los manipuladores
de alimentos y en general aquellos que realizan movimientos simples
con una alta repetitividad. Tiene un nombre sencillo pero práctico:
gimnasia de compensación.
Sus ejercicios requieren de un mínimo de espacio y no hay
excusas para no practicarlos. Reducen el estrés, la monotonía
del trabajo, la ansiedad y depresión. Mejoran el riego sanguineo
aumentan la capacidad de alerta y reducen los errores humanos y
aumentan la productividad.
Los empresarios deben alentar a sus trabajadores a practicar esta
sencilla gimnasia en el puesto de trabajo en virtud a los beneficiosos
archi demostrados efectos.
Hay que entender que el tiempo que se dedica a la práctica
de los ejercicios no es un tiempo perdido, es un tiempo invertido.
Con ellos se previene la fatiga y se incrementa el rendimiento.
Menos palabrería y…¡vamos a la acción! |