| Al quebrarse un
vidrio común y corriente las astillas son guillotinas o cuchillos
que cortan lo que pillan. En el caso del laminado te puedes pegar,
te va a salir un chichón, pero nunca te va a caer una astilla,
comenta Gonzalo Acevedo, jefe de Marketing de Vidrios Lirquén.
A prueba de martillazos
Este vidrio es una
especie de sandwich donde las capas son dos cristales comunes; al
medio va una lámina de polivinil butiral (PVB), un polímero
ultrarresistente y de gran elasticidad (ver infografía).
Es esta lámina la que le da resistencia.
Si el cristal sufre
un impacto, los pedazos de vidrio quebrados permanecen adheridos
al PVB, por lo que es imposible que impacten a alguien.
A pesar de que hace
15 años se está utilizando en parabrisas de autos,
buses o camiones, no es un material que se ocupe en los hogares.
En países desarrollados las leyes de construcción
dicen que en determinados elementos se tiene que utilizar este tipo
de vidrios. En Chile no es así. Queremos que en el rubro
de los constructores haya conciencia de que esto existe, agrega
Acevedo.
Su diseño le
permite, además, proteger contra robos. Garantiza su efectividad
contra herramientas como un martillo, una piedra, un ladrillo y
todo tipo de elementos convencionales que utilizan los ladrones.
También es un
elemento eficaz en el control acústico, debido al alto rendimiento
amortiguador de la transmisión de sonidos y tiene una filtración
ultravioleta que reduce el desvanecimiento del color en las telas,
dice Acevedo.
A lo único que
no puede resistir, dicen en Vidrios Lirquén, es si se le
lanza un balazo con un arma, pero sólo deja el orificio del
impacto, el vidrio no se quiebra, agregan.
En el accidente de
Gladys Valck, donde le cayó una piedra lanzada desde una
pasarela, tampoco podría haber detenido el impacto. La velocidad
y la altura con la que fue enviada la piedra, más su tamaño
eran mucho como para que un vidrio de cualquier especie lo hubiese
aguantado, argumenta Acevedo.
Vidrios Lirquén
asegura ser la única industria que realiza todo el proceso
en Chile; lo único que se trae de Alemania es la lámina
de polivinil butiral, por lo que su precio no sube mucho; un 32%
más que el normal, termina Acevedo.
Otras empresas chilenas
también importan este vidrio laminado que promete cuidar
los hogares.
DESARROLLO
AVANCE LEGAL: En países
desarrollados las leyes de construcción dicen que en determinados
elementos se tiene que utilizar este tipo de vidrios. En Chile no
es así. Queremos que en el rubro de los constructores haya
conciencia de que esto existe. |