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El proyecto hidroeléctrico
"Chacabuquito", cerca de Los Andes, se convirtió
en una estrella para el Banco Mundial y su "Fondo Prototipo
de Carbono (PCF). La planta mitiga el calentamiento de la Tierra.
Lo aplaudieron en la cumbre de Santiago entre países compradores
y ofertadores de bonos de carbono.
El dióxido de
carbono es el principal culpable del calentamiento global. De ahí
que el carbono sea la moneda de las transacciones de este mercado
ecológico futuro.
El PCF, entidad constituida
por seis gobiernos y 17 empresas, puso 180 millones de dólares
para comprar bonos de carbono. Éstos son certificados de
que una entidad o un proceso baja las emisiones nocivas.
Como Chacabuquito comprobó
que había evitado que se liberaran 112.607 toneladas de carbono,
recibió cerca de US$ 400.000, a US$ 3,5 la tonelada, en los
últimos 11 meses.
Esta venta es parte
de una compra que hizo el PCF "en verde" del 60% de todas
las reducciones que tendrá Chacabuquito. El 40% restante
lo compró la Mitsubishi.
Chacabuquito vendió
su futuro stock a un precio que subirá. Gianni López,
director de Conama, proyecta una cifra de US$ 8 la tonelada.
"Hoy, con Chacabuquito
tenemos el 7% del mercado mundial de bonos de carbono", dijo.
"Necesitamos elaborar un paquete de proyectos públicos
y privados para mantener ese 7% al año 2008. Eso equivale
a 150 millones de dólares al año en tecnología
para el país."
En pleno ex Congreso
Nacional, se entregaron los certificados de carbono y un cheque
de casi un metro. El acto anticipó el proceso oficial del
Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL) del Protocolo de Kioto, que
regula esta materia.
Kioto el 2008
Aunque Kioto aún
no entra en vigencia, su primer período de reduciones comenzará
entre 2008 y 2012. La meta será bajar globalmente los gases
invernadero alrededor del 30% con respecto a un escenario en que
no se hubiera hecho nada.
Los países desarrollados
como Dinamarca, explica Gianni López, están dispuestos
a comprar reducción en las emisiones, porque cualquier esfuerzo
por bajar sus propias emisiones les vale sobre 15 euros la tonelada.
Y Kioto los obligará o a bajar o a pagar.
Chacabuquito no ha
sido presentado a la Junta Ejecutiva del MDL, que decide finalmente
la selección de los proyectos. En su reunión del 9
de junio en Bonn, un total de 14 proyectos no fueron aprobados.
"Parte de los
proyectos presentados son muy buenos, pero tuvieron problemas en
las metodologías. Eso produjo ruido e incertidumbre, pero
sólo se retrasará el proceso", destacó
Eduardo Sanhueza, miembro de la Junta Directiva del MDL.
Cualquier empresa puede
presentar su proyecto al MDL. Tiene que entregar la información
según fórmulas que están en la página
http://cdm.unfccc.int y contratar a una firma que valide el proyecto.
Finalmente, Conama debe apoyarlo.
De hecho, la Conama
expuso ayer una amplia cartera de proyectos público-privados
que incluían iniciativas de empresas como Soprole y Watts,
impulsadas por la empresa Metrogas, que pretende reducir 50.000
toneladas de carbono al año.
"Estos proyectos
nos permitirán acceder a tecnologías de vanguardia
y ampliar los horizontes hacia el transporte, sector forestal y,
por qué no, la conservación propiamente tal",
expresó Gianni López.
Dos ventanillas
en Chile
Los proyectos pueden
presentarse en la propia Conama y en el Departamento de Medio Ambiente
de la Sofofa. De hecho, López y un grupo de privados viajarán
en septiembre a Dinamarca, Holanda y Alemania a vender bonos de
carbono.
No cualquier proyecto
puede participar en este mercado. Según Kioto, sólo
pueden entrar aquellos que, en condiciones normales, no hubiesen
sido realizados.
Chacabuquito, por ejemplo,
no existiría si tuviera que competir con otros. Pero, debido
a cómo se despacha la energía en Chile, entran al
sistema interconectado aquellos proyectos con costos marginales
de generación casi cero, como son los obtenidos por el agua
o el viento.
"Chacabuquito
siempre estará desplazando a otra planta, como una termoeléctrica.
De este modo, se puede calcular con facilidad lo que impide emitir
a favor del planeta", enfatiza Carl Weber, su director.
Axel van Trotsenburg,
director del Banco Mundial para Chile, se mostró muy entusiasmado
con el proyecto hidroeléctrico. Su entidad estudia otros
proyectos que aplican tecnologías avanzadas en áreas
como el transporte urbano y que también necesitan los bonos
para hacerse rentables.
Ramiro Riobó,
director del Medio Ambiente de la Cancillería, destacó
las oportunidades que el MDL entrega a Chile. Además, dos
chilenos ocupan cargos en el Protocolo de Kioto: Eduardo Sanhueza
y Juan P. Searle, presidente del Comité de
Países Beneficiados, que son los que pueden ofrecer bonos
en esta escalada ecológica. Hay para ofrecer.
Gianni López
calcula en 20 millones de toneladas los bonos que podrá ofrecer
al mercado mundial antes de que entre en vigencia Kioto. Y ello,
sin contar el aporte forestal.
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