Programas computacionales que hablan, teclados alternativos
y amplificadores de sonidos son parte de las ofertas del mercado.
MARÍA DE LA LUZ GALLEGUILLOS
Ser discapacitado implica una serie de obstáculos. Además
del estigma de "ser diferente", se topan con barreras
arquitectónicas y la imposibilidad de acceder a una serie
de adelantos que facilitan la vida, como los computadores. Pero
eso está cambiando, pues hoy existen tecnologías
que compensan notablemente los impedimentos que una persona sorda,
ciega o con deficiencia mental o física encuentra, cuando
utiliza equipos para desenvolverse en la vida diaria, en el trabajo
o en la comunicación con los demás.
Según afirman en el Fonadis, estas herramientas mejoran
su calidad de vida, formación profesional y el desarrollo
de sus talentos. Pero por el alto costo no siempre son asequibles.
Esa institución financia proyectos concursables, vinculados
a la tecnología para personas con distintas discapacidades.
Entre ellos, citan la implementación de una sala en la
Universidad de Concepción, con equipamiento que les permite
a los estudiantes que presentan baja visión y ceguera acceder
en igualdad de condiciones a la informática, incluyendo
grabadores de texto, lupas, atriles e impresoras Braille.
Otras iniciativas son el CD Rom educativo para el lenguaje de
señas "Enséñame"; la habilitación
de un cibercafé en Tocopilla, y un programa de rehabilitación
cognitiva para niños con discapacidad física neuromotriz
y ortopédica severa del Instituto de Rehabilitación
Pedro Aguirre Cerda. Éste estimula las capacidades verbales
y temáticas, de concentración y lógica, a
través de sonidos, colores y juegos.
También hay computadores para discapacitados visuales,
algunos traspasados por el Fonadis, que están disponibles
en los 28 infocentros de la red coordinada por la Subtel.
Cuánto cuestan
Además de prótesis, audífonos, sillas de
ruedas y mobiliario, la mayoría de las tecnologías
que permiten la rehabilitación e integración de
los discapacitados están relacionadas con la computación.
El mercado ofrece diversas opciones como el programa "Jaws",
que traduce los textos a voz para que lo usen personas ciegas;
el teclado alternativo, que entre otras funciones permite crear
una plantilla en sistema Braille; el puntero cefálico,
que se fija a la cabeza como un cintillo, y un interruptor que
reemplaza las funciones de los botones del mouse.
Una empresa que provee de este tipo de productos, algunos propios
y otros importados de Estados Unidos, es Adapta. Su dueña,
la educadora diferencial Claudia Marimont, precisa que trabajan
con profesionales, lo que incluye el servicio de evaluación
del cliente para orientarlo en sus necesidades.
Observa que las ayudas técnicas que venden apuntan a mejorar
la calidad de vida de quienes las adquieren y a ayudarlos en sus
procesos educativos o de reinserción laboral. Cuenta que
el producto más vendido es el teclado alternativo Intellikeys.
Su principal característica es la gran flexibilidad, pues
tiene una cubierta intercambiable, lo que permite modificar la
sensibilidad del teclado y utilizar e intercambiar diferentes
plantillas que brindan varias opciones de acceso físico,
visual y cognitivo. Lo venden en $398.000.
El puntero cefálico cuesta $44.000; uno manual, $22.000;
el lector de pantalla Jaws se acerca al millón de pesos,
y los programas para personas sordas, que visualizan la voz, bordean
los $800.000. El mismo valor tienen los equipos portátiles
de amplificación que puede usar un profesor en clases para
mejorar la comprensión de un alumno con baja
audición.
Todos los artículos se entregan con sus instrucciones
para el correcto uso y tienen garantía legal. Dan facilidades
de pago, pero como los costos son elevados, la mayoría
de los discapacitados los adquiere a través de instituciones
o postulando al Fonadis.
Más consultas
Si desea más información sobre las tecnologías
disponibles y cómo acceder a ellas, puede acudir a:
Fonadis: Huérfanos 1313 piso 6, fono 672 9030 y www.fonadis.cl
Adapta: Latadía 5660, Las Condes, fono 208 7571, www.adapta.cl