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REUTERS.- Parecidos
a una araña gigante, gruesas serpientes o gusanos, los japoneses
idean la fabricación de sofisticados robots para salvar vidas
humanas. Detectan minas antipersonales o buscan sobrevivientes entre
los escombros de un terremoto.
"Dennos cerca
de cinco años y le mostraremos al mundo algunas cosas realmente
impresionantes", dice Shigeo Hirose, del Instituto de Tecnología
de Tokio.
Su trabajo, con fondos
estatales, es un ejemplo de desarrollo de robots para uso fuera
de las industrias, donde ahora opera la mayoría.
Japón, hogar
de casi la mitad de los 756 mil robots industriales del mundo, espera
diseñar autómatas que darán un impulso a su
estancada economía. Pero los diseñadores de máquinas
para rescate y protección humana dicen que no trabajan para
obtener beneficios.
Salvar personas, como
las que no sobrevivieron al terremoto de Kobe (1995), es el objetivo
de nuestras investigaciones, dice Satoshi Tadokoro, director del
Instituto Internacional de Sistema de Rescate, una organización
sin fines de lucro que desarrolla tecnologías de asistencia
ante desastres.
Autómatas como
éstos auxiliaron en la búsqueda de escombros del "World
Trade Center" después del ataque del 11 de septiembre
en los EE.UU. Por control remoto, también vehículos
no tripulados ayudaron a limpiar minas antipersonales en países
como Camboya, que vivió un largo conflicto civil en décadas
pasadas.
Pero los investigadores
nipones desean avanzar en la tecnología para mejorar la movilidad
o la autonomía de los robots.
Equipo flexible
"Souryu"
o "Dragón azul", un robot de 1,6 metro y dirigido
por control remoto, fue diseñado por Shigeo Hirose. Como
una serpiente, se arrastra usando seis miembros, dos sobre cada
lado de su cuerpo de tres partes.
El robot está
equipado con cámara y micrófono para buscar a las
víctimas. Además, puede flexionar sus articulaciones
o rodar sobre sus costados para maniobrar entre los despojos.
El "Comet III",
un robot como araña creado por Kenzo Nonani, de la Universidad
de Chiba, es parte de un proyecto para desarrollar tecnologías
que detecten minas antipersonales en Afganistán.
De 4 m de largo y una
tonelada de peso, el Comet III camina sobre sus seis fuertes patas
de metal. Una extremidad adicional, al frente, está equipada
con un detector de metal y radar, mientras que un rociador pinta
el suelo para marcar la zona.
Oler y deslizarse
"Mi convicción
es que la gente no tendría que hacer trabajos peligrosos",
dice Nomani. Espera probar este año una nueva versión
de un autómata en Afganistán, con las correspondientes
autorizaciones para realizar los ensayos.
Los investigadores
están interesados en que sus robots puedan ser adaptados
para uso militar, pero únicamente para actividades de rescate
o fines humanitarios.
Por supuesto que la
robótica en Japón es de gran interés para las
Fuerzas Armadas de EE.UU. La idea principal es investigar cómo
máquinas inteligentes pueden reemplazar o complementar la
conducta humana y la carga de trabajo.
Los autómatas
están jugando un creciente rol en el arsernal de EE.UU.,
con dispositivos que patrullan posiciones enemigas, oliendo agentes
químicos y biológicos de guerra que se deslizan por
las alcantarillas o bajo las puerta para recaudar información.
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