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ALEXIS IBARRA O.
Pero aquélla
no era una escena de La Guerra de las Galaxias, sino de una feria
- aquí en la Tierra- que se denomina Robodex.
Desde el jueves 3 de
abril hasta el domingo pasado se juntaron los más entretenidos,
útiles, juguetones y serviciales robots del mundo en Yokohama
(Japón). La invitación era para todos los autómatas
del mundo que no fueron creados para fines industriales.
Ahí estaba el
veterano Asimo (de la empresa automotriz Honda), que año
a año se prepara como un niño chico para mostrar sus
gracias. Esta máquina con aspecto humano ahora se mueve con
mayor naturalidad y se concentra en interactuar con los homo sapiens:
entiende alrededor de 100 palabras y puede reconocer voces y rostros.
Sus 52 kilos de lata, cables y chips y su metro veinte de estatura
están al servicio de grandes compañías que
lo compran como un gentil recepcionista por US$ 165 mil ($120 millones).
Otro de los regalones
es el pequeño SDR4, fabricado por Sony (en la imagen inferior).
Su cuerpo - de 58 cm de altura y 7 kilos- se mueve al compás
de diez canciones. Puede ejecutar mil movimientos, pronunciar más
de 20 mil palabras y tener 200 intercambios de opiniones pre-programadas
por su propietario.
Este robot, creado
esencialmente para la entretención, no está a la venta,
pero pronto lo estará. Es un poco temprano para vender el
SDR4, hay muchas cosas aún por resolver. Su costo es similar
al de un auto de lujo. ¿Quién pagará por él
y lo disfrutará? Estudiaremos estos aspectos e intentaremos
reducir los costos, señaló Masahiro Fujita, el científico
principal de Intelligent Dynamics Laboratory, de Sony.
Mitsubishi presentó
a Wakamaru - un robot color amarillo pato de un metro de estatura-
, que puede mantener una conversación básica, monitorear
la casa y realizar búsquedas simples en internet. Su mayor
gracia es que sabe cuando se le están acabando las baterías
y las recarga solito. Lo venden por US$ 8 mil ($5.800.000).
Y la lista no termina.
Matsushita llevó a Hospi, un autómata que rueda y
transporta recetas en el interior de un hospital; Toshiba, a ApriAlpha,
que es usado en las casas para manipular electrodomésticos;
Sanyo, a Flatthru, una tabla con ruedas que puede acarrear tragos
en superficies irregulares de una casa sin derramar una gota; Tmsuk
a Banryu, un guardián de cuatro piernas parecido a una tortuga
de 90 centímetros que toma fotos digitales y las envía
a un celular para que sus dueños vean si hay intrusos en
la casa.
Así son los
invitados a esta fiesta.
En total, 95 autómatas
que se reunieron para celebrar el cumpleaños de Astroboy,
un dibujo animado de un robot con alma de humano, que se ha convertido
en una especie de niño símbolo de la industria robótica
japonesa. Además, de fuente de inspiración.
EN INTERNET
Sitio de la feria:
www.robodex.org
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