Alex Kirby
BBC, Medio Ambiente
Como la muerte, nadie sabe cuándo ocurrirá, pero
de lo que sí podemos estar seguros es que ocurrirá:
un día tendremos que vivir sin petróleo.
Lo más posible es que aquellos que ronden
los cuarenta años les toque vivirlo.
Y desde mucho antes de que ocurra, tendremos que aprender a utilizar
otras fuentes de energía. Y de las decisiones que tomemos
en los próximos años dependerá que nuestros
hijos nos agradezcan o maldigan por las opciones energéticas
que les dejemos.
Es posible que siempre exista petróleo en algún
lugar de la Tierra, pero lo que pronto puede ocurrir es que será
muy costoso extraerlo, ya porque sea técnicamente muy difícil
o porque, al compararse con otros combustibles, sea muy costoso
o muy contaminante.
En marzo de 1998, en un artículo en la revista Scientific
American, los doctores Colin Campbell y Jean Laherre concluían
que "el mundo no está quedándose sin petróleo,
al menos no por ahora".
"Lo que nuestra sociedad va a enfrentar, y muy pronto, es
el fin del petróleo barato y abundante del cual dependen
todas las naciones industrializadas".
Los dos expertos también indican que todavía podrían
producirse unos mil millones de millones de barriles de petróleo
convencional. Sin embargo, en un informe publicado en el 2002
por el equipo de Asesoría en Energía de EE.UU.,
se indica que quedan unos tres mil millones de millones de barriles.
Demasiado bueno
En la actualidad se producen unos 75 millones de barriles por
día. Algunos analistas conservadores (léase pesimistas)
dicen que la producción global de petróleo de todas
las fuentes posibles llegará a su punto máximo alrededor
del año 2015, con unos 90 millones de barriles, lo que
permitirá un modesto aumento en el consumo.
En el estimativo de Campbell y Laherre, esa producción
de 90 millones de barriles podrá mantenerse por unos 30
años, por lo que cambios drásticos deberán
hacerse antes del 2030.
Y deben ser drásticos: para empezar, el 90% del transporte
mundial depende del petróleo.
La mayoría de las comodidades químicas y plásticas
de la vida -como mobiliario, productos farmacéuticos y
comunicaciones- también dependen del petróleo, algo
de lo que pocas veces nos damos cuenta.
Los que son realmente pesimistas quieren que dejemos de usar
el petróleo para transporte de inmediato, y utilizarlo
para propósitos en los que sea irremplazable.
Cambio de prioridades
En mayo de 2003, la Asociación para el Estudio del Petróleo
y Gas (ASPO, por sus siglas en inglés), fundada por Colin
Campbell, realizó un taller en París sobre la disminución
del petróleo.
Uno de los conferenciantes fue el banquero inversionista Matthew
Simmons, ex consejero de George W. Bush, a quien se citó
diciendo lo siguiente:
"Cualquier análisis serio muestra evidencia sólida
de que los países que no sean de la ex Unión Soviética
o de la OPEP, ya llegaron a su máximo de producción
petrolífera y probablemente está disminuyendo".
"Yo creo que nunca se podrá predecir con certeza
cuándo se llega a máximo de producción, sólo
cuando ya haya ocurrido. Pero va a suceder. Y mi análisis
es que ese punto máximo está cerca, a sólo
unos años".
Y agregó: "Si estoy en lo correcto, las consecuencias
serán devastadoras. Si las reservas de petróleo
del mundo llegan a su punto máximo, los principales temas
y problemas de la agenda mundial empezarán a lucir de manera
muy diferente...".
"No hay realmente una buena solución energética
que nos ayude a darnos más tiempo... La única alternativa
ahora es reducir nuestras economías", puntualizó.
Planear paga
ASPO indica que la fecha clave no será cuando el petróleo
se acabe, sino cuando la producción llegue a su punto máximo,
lo que significará que las reservas empezarán a
declinar. Y en la organización creen que ese punto cúlmine
llegará en el 2010.
El momento de hacer cambios fundamentales está acercándose.
E incluso si el petróleo está ahí, lo mejor
sería dejarlo tranquilo.
En la actualidad, muchos científicos dicen que, para mediados
de este siglo, debemos reducir en al menos un 60% las emisiones
de gases que producen el efecto invernadero, para tratar de evitar
el cambio climático.
Eso significa usar menos combustible que en la actualidad y no
buscar más.
Existen otras formas de energía y muchas están
disminuyendo en sus precios. Pronto competirán con el petróleo
al menos en costos, sino en conveniencia.
Entonces, existen muchas razones para planear cómo será
un mundo sin petróleo. ¿Será devastador?
Nuestros antepasados vivieron en un mundo sin petróleo.
Nosotros tendremos que hacer lo mismo Incluso, puede llegar a
ser algo mejor que lo que tenemos.