| Pese
a la escasa oferta en Chile, hay varias alternativas para que los
niños aprendan, incluyendo ideas para estimular su creatividad.
LILIAN
DUERY A.
Cortar
la cola a las lagartijas, hacer rodar a los chanchitos cuando se
enroscan, añorar observar un bichito como un gigante al microscopio,
jugar con la conducta de un ratón blanco de laboratorio,
mirar al cielo hasta ver caer un meteorito, desarmar un aparato
hasta el esqueleto, husmear en bibiliotecas hasta hallar algo tan
sui géneris como una serpiente de dos cabezas.
La
vocación científica precipita en hechos o experiencias
puntuales que nos acercan a lo vivo e inerte de la naturaleza, queriendo
entenderlo todo, desde las chispas de la TV al mundo microscópico
de lo que no vemos.
Chile
demanda jóvenes interesados en estudiar ciencias. Pero cómo
incentivarlos si la PAA taló los avances científicos
de los últimos 50 años. ¡Pensarán los
niños de educación media que el universo y la vida
es estática! La Navidad es una oportunidad para descubrir
e incentivar en ellos esta incipiente curiosidad.
Empero,
el mercado chileno es pobre en armatostes o juguetes científicos
y, por lo mismo, son relativamente caros. Aunque con esmero y tiempo
para buscar, se encuentran buenos datos.
Hay
microscopios de todos los precios, $1.600.000, $148.000 ó
$29.900. Hay pocos o están agotados aquellos que permiten
ver en relieve, característica esencial al momento de poner
en el portaobjetos hormigas u animalitos del suelo enteros. Pero
no es mala idea que los niños realicen cortes para inmiscuirse
en estructuras más íntimas. Los instrumentos están
en Nikson Ivins, Villner Ltda. y Mirax.
Los
laboratorios para múltiples experimentos de física
o química, que incluyen CD ROM, los distribuye Outlets Toys
a los centros comerciales más conocidos. Los que tienen más
reactivos y montajes los hallará en la tienda Mirax del Apumanque,
también con una diversidad de mecanos y otros juegos. Allí
su niño podrá construir un auto solar o una radio,
simular la explosión de un volcán o modelar dinosaurios,
barcos o aviones que vuelan con combustible.
Para
estudiar la vida acuática, hay una tienda en el centro comercial
Omnium que no le dará los peces hasta que los niños
aprendan a mantener el acuario en óptimas condiciones. Con
tareas para la casa y cuadernos, ofrecen una entretenida enseñanza,
tan moderna como aprender por qué se pueden morir los salmones
en cautiverio. En este tipo de tiendas, como Pet Choice y muchas
otras venden desde tortugas a otros exóticos animales para
averiguar acerca de la mermada biodiversidad.
Los
telescopios más caros vienen computarizados, de manera de
encargarle a estos aparatos la dirección exacta de lo que
se desea observar. Al igual que otros, compensan el movimiento de
la Tierra para fijar el objeto. Celestron, en el Panorámico
y en Estado 389, ofrecen telescopios desde el más elemental
al más sofisticado. Con todos se puede ver en detalles de
la superficie de la Luna, los planetas, los cúmulos de estrellas
y las nebulosas brillantes.
Cualquiera
sea su opción, pida que el vendedor arme el instrumento y
compruebe que efectivamente el lente o el espejo le muestra una
imagen nítida. Muchas veces en las cajas vienen fotografías
notables de objetos celestes que resultan imposibles de ver dada
la calidad del producto.
Es
aconsejable, antes de invertir en un telescopio de bajo rango, comprar
un par de buenos binoculares, con alta capacidad de captación
de luz.
También
está a la venta un planisferio para ubicarnos en el firmamento.
Y para profundizar en el conocimiento, hay dos volúmenes
famosos de "Observar el Cielo" (Editorial Planeta) que
entregan fotografías del Hubble y actuales conceptos de astronomía
o astrofísica. |