Cada rincón y material usado tienen una estrategia
de diseño para adaptarse a la creatividad arquitectónica.
Lilian Duery A.
Un arquitecto puede volar más alto que un halcón,
pero no puede ignorar a un compañero de equipo en este
viaje por las alturas cuando construye un gran edificio: un ingeniero
de seguridad contra incendios. Éste enfrenta cada vez más
caprichosos diseños pero debe contener el fuego y evitar
una tragedia.
Proteger obras como el Hyatt y centros comerciales de hoy, con
amplios atrios o ventanales de iluminación, o el Museo
de Guggenheim, con techos aguzados o inclinados, suele ser una
pesadilla para estos ingenieros.
En general, cualquier edificio actual de gran envergadura tiene
más volumen, mucho más personas, más material
combustible y más revolucionarias estructuras.
Son muchos más complejos, pero tan seguros como cualquiera
si se aplican las estrategias de seguridad que corresponde.
Procedimientos nuevos
"No hay que inventar la rueda. Las herramientas técnicas
existen, pero hay que adaptar la reglamentación a cada
realidad y al mejor desempeño de un edificio, donde solemos
quedar cortos".
Fue lo que advirtió José Luis Torero, experto en
fuego de la Universidad de Maryland, uno de los expositores en
el simposio internacional sobre el tema que organizó el
DICTUC de la Universidad Católica de Chile.
"Creo que la mejor estadística que se podría
crear es averiguar qué procedimientos se seguridad se aprobaron
en los edificios más insignes construidos últimamente
en Santiago", propuso.
"En varios países falta un entendimiento detallado
acerca de cuál es su problema de seguridad contra incendios",
dijo.
"El principal problema es vigilar la coherencia del diseño.
Por ejemplo, a veces, se escapan 'huecos' que anulan lo establecido",
recalca Torero.
Un ejemplo elocuente son los tabiques actuales que reemplazan
los ladrillos y que resisten dos horas al fuego para dar tiempo
a la evacuación. Sin embargo, cuando se decide hacer un
hueco para pasar la tubería de agua, por ahí fluirá
humo, calor y la protección del otro lado de la pared se
perderá durante el fuego.
Materiales apoyan
Cada material de construcción también se suma a
la estrategia de diseño. "Los actuales son elementos
prefabricados más ligeros que reducen costos y tiempo de
ejecución de una obra a un quinto", precisa el profesional.
"Las novedades son los elementos que se añaden a
los mismos, como pinturas que se van hinchando para aislar el
fuego".
Cada rincón de un edificio se piensa, se calcula y se
ajusta para compensar los diseños.
Donde hay espacios abiertos se ponen sistemas de ventiladores
para forzar la salida del humo; donde hay alta carga de material
combustible, por ejemplo una habitación o salón,
se cierra para limitar el fuego y el ingreso de oxígeno,
incluyendo puertas contra el fuego.
Túnel de fuego
"Los túneles representan el reto más acomplejo
que uno se puede imaginar", dice Torero.
Es un tubo largo que, en la eventualidad de un incendio en el
centro, ofrece distancias de evacuación demasiado grandes.
El espacio confinado se llena de humo rápidamente, el
calor se queda allí y las temperaturas son muy elevadas,
lo que obliga a usar materiales de resistencia muy apropiados.
"Hay que aplicar tecnología, estrategia, control
y reglamentación. Cualquier error es un proceso multiplicativo",
enfatiza.
Los túneles modernos tienen muchos pequeños túneles
herméticos y paralelos para el acceso y la evacuación,
además de ventilación direccionada y sistema de
detección.
Nave espacial
En microgravedad o gravedad casi cero, como existe en el espacio,
el fuego se comporta totalmente distinto, explica José
Luis Torero, quien trabajó con la NASA. Los gases calientes
no se expanden ni los fríos descienden.
La llama se colapsa. Pero ante la menor perturbación,
como el movimiento de un astronauta, ésta se mueve lentamente
en todas las direcciones como una danza oriental. Si el efecto
es mayor, se generan bolas de fuego que habría que seguir
para alcanzar a extinguirlas.