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Lilian Duery A.
Científicos
de Estados Unidos "exportan" a Chile y el resto de los
países productores de cobre un preocupante trabajo que sugiere
que la presencia del este metal rojo podría intervernir en
la génesis del alzheimer, aunque únicamente en una
dieta combinada con exagerados niveles de colesterol.
La
investigación sale hoy publicada en el "Proceedings
of the National Academy of Science" de Estados Unidos y se
convierte en el primer hallazgo experimental que demuestra que existe
una conexión entre cobre y esta enfermedad que hurta los
recuerdos de las personas.
Interpretación
errada
El
trabajo se realizó con 68 conejos expuestos durante ocho
semanas a este tipo de dieta que, según los expertos, aumenta
en 30% la formación de placas de "beta amiloide",
conformadas por típicas fibras de esta anormal proteína
que se acumula entre las neuronas cerebrales del enfermo.
Dicha
malévola proteína está constituida por unos
40 aminoácidos, que son los ladrillos que la construyen.
Empero, no hay una relación lineal entre la cantidad de esas
placas y demencia o los efectos negativos sobre las neuronas.
"Es
decir, un mayor número de placas no implica necesariamente
más alzheimer o destrucción de neuronas del hipocampo
y de la neocorteza, zonas donde residen la memoria, el lenguaje
y el pensamiento".
Es
la primera crítica que hace a este trabajo el doctor Nibaldo
Inestrosa, neurobiólogo de la Universidad Católica
de Chile que investiga el alzheimer. Este miembro de la Academia
Chilena de Ciencias aparece citado en la publicación como
autor entre las principales bibliografías exploradas sobre
el tema.
Según
Inestrosa, el artículo es claramente alarmista porque tanto
su título como contenido dan a entender que niveles muy bajos
de cobre estarían generando las placas de beta amiloide que
caracterizan la enfermedad.
"Y
no es así, se trata de conejos ya enfermos que tienen arterias
coronarias muy dañadas; como también un alzheimer
declarado y armado", destaca, cuestionando el trabajo.
El
investigador chileno indica que el modelo usado también es
de enfermedades cardiovasculares, ya que los conejos reciben dosis
a granel de colesterol, grasa que favorece la formación de
esas placas.
Pese
a ello, destaca que en sí el artículo hay que tomarlo
muy en serio por sus probables repercusiones, como que se llegue
a validar algo similar en seres humanos con niveles más altos
del metal rojo.
"Los
efectos del cobre en el sistema nervioso están siendo sólo
recientemente estudiados en el mundo y, por lo mismo, nuestro país
debe estar muy atento", advierte Inestrosa.
Dosis
curiosas
La
dieta que alimenta a los conejos del estudio confunde.
Por
un lado, el nivel de cobre utilizado es incluso inferior al recomendado
por la Agencia de Protección Ambiental de los EE.UU., que
corresponde a 1,3 partes por millón o 1,3 mg/litro.
Por
otro, "la cantidad usada de colesterol es tan alta, que mataría
a una persona de 10 seguidos infartos del miocardio. Es como si
le introdujeran a los conejos colesterol mediante sondas",
puntualiza Inestrosa.
"Pero
hay que enfatizar que el cobre, carente de una dieta complementaria
de colesterol, no demostró ningún efecto en los conejos,
o sea, no hubo aumento de placas con fibras de beta amiloide".
"Tal
vez eligieron el cobre porque se sabe que uno de los ladrillos de
la beta amiloide tiene alta afinidad con el metal. Más aún,
en las placas seniles de las personas con alzheimer aparece alta
concentración del elemento". Actúa como un basurero.
Esta
enfermedad que, según la Organización Mundial de la
Salud, (OMS) afectará a 22 millones de personas para el 2025,
gatilla finalmente sus nocivos efectos por las neuronas que destruye.
Los investigadores de EE.UU. y de Chile no descartan la acción
de los radicales libres que "corroen" las membranas de
las neuronas del cerebro.
Para
Nibaldo Inestrosa lo más inquietante es que Chile, que sigue
viviendo del cobre, no destine recursos formales para investigar
los efectos del metal sobre la salud. "En mi caso, éstos
se redujeron drásticamente. Parece que esta área de
investigación no interesa al gobierno".
Soledad
Santa Ana, de la Unidad Ambiental Internacional de la Comisión
Chilena del Cobre (Cochilco), informa que están permanentemente
indagando información sobre la materia.
"Por
ejemplo, en las cañerías de agua no sólo importa
su adecuada mantención, sino que también la calidad,
como la dureza, del recurso hídrico. Esperamos leer mañana
(hoy) el artículo completo para opinar sobre el asunto",
declara.
Aunque,
debemos destacar que el año pasado la OMS hizo una revisión
bibliográfica para evaluar los presuntos riesgos del cobre
sobre la salud humana y lo definió como un importante elemento
que, desde el punto de vista nutricional, no puede faltar en el
organismo", expresa.
En
su justa medida
En
cuanto a la toxicidad del cobre, lo único que está
demostrado en humanos es su peligrosa absorción en personas
que padecen la enfermedad de Wilson; aunque muy rara, sólo
afecta a 30 personas por cada millón de habitantes.
Estas
personas tienen una alteración genética en la regulación
del metal, lo que lleva a su acumulación principalmente en
el hígado. Terminan con cirrosis hepática.
Sin
embargo, el cobre es constituyente esencial de enzimas celulares
que cumplen roles determinantes en el organismo humano. Sin él
no habría moneda energética - ATP- disponible en las
células, no habría piel firme y lozana, no habría
melanina o pigmento en la piel y no habría huesos sanos ni
una adecuada cantidad de fierro en la sangre.
Tanto
es así, que los productos alimenticios que se venden en el
mercado explicitan en la etiqueta la cantidad de cobre que aportan
al organismo.
Este
jueves, la Comisión Chilena del Cobre realizará un
seminario sobre este metal y la salud.
Mercado
Clave
EE.UU.
Y EUROPA: Ocupan cañerías de cobre que consumen el
4,21% de la producción mundial del metal.
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