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LINA CASTAÑEDA
Contrario a la percepción
que tienen los dirigentes laborales, la tasa de sindicalización
en el país está experimentando una disminución,
como lo muestran resultados preliminares de la tercera Encuesta
Laboral (Encla) realizada el año pasado por la Dirección
del Trabajo.
La proporción
de trabajadores sindicalizados, sobre el total de empleados en las
empresas de la muestra, pasó desde 29,3% en 1998 a 28,2%
en 1999, y 21,4% en 2002, es decir, cae cerca de 27% respecto de
1998.
No obstante, el resultado
contrasta con la percepción que tienen los propios dirigentes
sindicales acerca de la evolución que ha experimentado la
afiliación sindical.
De acuerdo al sondeo,
el 46% de ellos cree que la tasa de sindicalización ha aumentado;
el 31% piensa que se ha mantenido y el 23% que ha bajado.
La encuesta abarca
10 regiones del país con una muestra de 1.248 unidades y
entrevistas a empleadores mediante un cuestionario estandarizado
que fueron realizadas por encuestadores de la Universidad de Chile,
al igual que las entrevistas con trabajadores y dirigentes sindicales.
La tasa de sindicalización
en las mujeres era de 23,7% en 1998 y descendió levemente
a 23,5% el año siguiente, para experimentar unacaída
más drástica el año pasado cuando llegó
a 16,4%.
En el caso de los hombres,
la proporción era de 28% de afiliados en 1998 y aumentó
a 30,2% en 1999 para caer a 23,5% en 2002.
Consultados los dirigentes
sindicales en la Encla 2002 por la percepción que los no
afiliados tendrían sobre la sindicalización, el 45%
menciona el temor a consecuencias negativas en su trabajo; 24% que
no ven la utilidad del sindicato, y 13% piensa que es porque obtienen
más beneficios de parte de la empresa no estando sindicalizados.
El resto da otra razón.
Comparando estas cifras
con los datos encontrados en los años 1998 y 1999, se observa
que las proporciones de las razones percibidas muestran cierta consistencia.
Actitud favorable
Por otra parte, respecto
a la actitud más frecuente que la empresa ha tenido con el
sindicato, la Encla 2002 muestra que el 61% de los dirigentes percibe
que ésta ha sido favorable para el funcionamiento del sindicato,
dando facilidades para su desempeño, mientras que un 30%
piensa que no facilita ni dificulta la acción sindical y
el resto señala que pone dificultades.
En cuanto al estado
de las relaciones entre la empresa y sus trabajadores, el 41% de
estos últimos y el 48% de los empleadores piensan que estas
vinculaciones se dan en un clima de tranquilidad y colaboración,
lo que contrasta con el pensamiento de los dirigentes sindicales,
entre los que sólo el 27% se pronunció en esa misma
línea.
Verificando sólo
en donde han existido procesos de negociación colectiva en
los últimos cinco años, la proporción de empleadores
que declara que en la empresa existe siempre un clima de tranquilidad
y colaboración disminuye al 32%.
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