Las cifras son preocupantes. Todos los días
muere una persona ejerciendo tareas por un salario. No cuentan
con un sistema de salud que las resguarde. Menos ayuda legal.
Y no son pocas.
Ermy Araya
Casi dos millones y medio de trabajadores chilenos no cuentan
con ningún tipo de protección legal en caso de sufrir
algún accidente laboral.
Así de preocupante es la realidad que vive el 49% de la
fuerza laboral del país, considerando tanto a los empleados
formales como informales, según cifras entregadas ayer
en el seminario “Salud Ocupacional en Chile” organizado
por la Escuela de Salud Pública.
El problema no es menor si se considera que diariamente muere
una persona mientras realiza una labor, de los cuales el 24% ocurre
durante el trayecto.
Entre las actividades con mayor tasa de accidentes se encuentra
la construcción con un 11,43%; el transporte con un 10,9%
y la agricultura con un 10,6%.
A esto se suma que sólo en el sistema mutual se pierden
más de tres millones de días al año debido
a este tipo de siniestros.
Según explicó la abogada y asesora del Ministerio
de Salud, Patricia Frenz, gran parte de los asalariados no tienen
acceso a los beneficios que entrega la Ley de Accidentes del Trabajo
y Enfermedades Profesionales.
“El trabajo determina no sólo el nivel socio económico
de una persona, sino que también las condiciones de vida.
Y aquellas personas que son de menos recursos y trabajan más
horas, tienen mayor probabilidad de tener estrés u otro
tipo de enfermedades”, agregó Frenz.
La profesional resaltó el hecho de que no exista ni siquiera
estadística sobre el tema ni información fidedigna
sobre la cobertura y acceso a actividades preventivas de higiene
y seguridad ni menos sobre atención de salud.
“No se tienen antecedentes sobre las condiciones de seguridad
del 25% de los trabajadores. Esto tiene que ser mejorado con la
ayuda de todos los organismos involucrados, ya que como país
tenemos la obligación de mirar nuestro propio sistema de
protección en salud ocupacional”, aseguró
la especialista.
Similar fue la opinión del académico de la Escuela
de Salud Pública, Óscar Arteaga, quien aseguró
que a diferencia de los 2.800.000 trabajadores con contrato que
están afiliados a las mutuales y que reciben atención
gratuita en los hospitales públicos, existe otro millón
de empleados que está en el Instituto de Normalización
Previsional (INP) y que están desprotegidos.
“La mayoría de estos trabajadores tiene rentas bajas,
bajo poder sindical y laboran en empresas con poca fiscalización
de las condiciones de seguridad y nula prevención en el
tema de accidentes”, advirtió el experto.
En este grupo se encuentran los microempresarios y la minería,
cuyos empleados cotizan en Fonasa, pero son atendidos en los cada
día más congestionados servicios de urgencia.
Peor aún es la situación de los dos millones de
asalariados restantes que no tienen contrato y están fuera
del sistema de salud ocupacional.
“Estas personas no tienen salud, ni previsión ni
seguro de vida, por lo que la única solución para
ellos es pasar de una vez por todas al trabajo formal. Ése
debe ser el compromiso de todos como país”, agregó
Arteaga.