A quien pretenda sustraerse, el administrador
del conjunto le cobrará igual, incluyendo las áreas
comunes.
MARCO DEVOTO
Algunos se extrañan por las obligaciones que deben cumplir
cuando compran un departamento en un edificio. Se debe a que convivir
en un espacio limitado con no familiares trae problemas. Algunos
pueden desencadenarse cuando ocurre un siniestro que afecte a
una o varias propiedades, incluyendo los espacios de uso común.
Es por esto que la Ley de Copropiedad Inmobiliaria señala
que, salvo que el reglamento de copropiedad establezca lo contrario,
todas las unidades deberán ser aseguradas contra incendio,
incluyéndose los bienes comunes en la proporción
que le corresponda a la respectiva unidad. Esta obligación,
que no todos los edificios cumplen porque se rigen informalmente,
es para establecer responsabilidades en caso de ocurrir un siniestro.
De lo contrario, será el administrador el que deberá
responder. La ley señala que una comunidad puede declarar
como no obligatorio estos seguros, pero entre los administradores
formales no se registran casos así, por lo arriesgado que
sería tal actitud.
También casas
Daniel Spoerer, de FusionSeguros, precisa que esta obligación
es también para oficinas y casas en condominios. "Es
obligación del administrador que el conjunto esté
asegurado en su totalidad. Habitualmente, se contrata un seguro
a una sola compañía para lo que son los espacios
comunes, en tanto que el administrador puede ofrecer a los propietarios
alternativas que se pueden agregar a la anterior, o cada propietario
puede convenir una por su cuenta, debiendo presentarla al administrador
para verificar que esté vigente y renovada.
Respecto a los valores de los espacios comunes y de las propiedades
individuales que se deben declarar al contratar los seguros, las
compañías no tasan, ya que aceptan de buena fe los
montos que se le señalen, pero conviene hacerlo en su justa
medida por un experto externo.
"Esto es porque, de ocurrir un siniestro, y la propiedad
fue sobre o infravalorada, la compañía pagará
sólo el valor real de la pérdida, aclara Spoerer.
Por ejemplo, si alguien pretende obtener una ganancia de 100 por
una propiedad que vale 70, la compañía pagará
como máximo esos 70, y si pretende ahorrarse unos pesos
o subestima los riesgos asegurando en 50 algo que vale 100, la
aseguradora pagará 50.
Catastro y pago
Lo que se acostumbra tasar son los costos de reposición,
es decir, lo que cuesta reconstruir el inmueble en su totalidad
o cada unidad o espacios comunes afectados para dejarlos en condiciones
de habitabilidad como era antes de ocurrir el siniestro, por lo
que no se considera el valor del terreno y los bienes muebles.
Las aseguradoras acostumbran hacer un catastro del conjunto según
el permiso de edificación y los metros cuadrados, con lo
que se determina un valor promedio bastante acorde con la realidad.
Si alguien pretende sustraerse a la obligación de hacerse
parte del seguro, la ley faculta al administrador a hacerlo por
cuenta y cargo de él, cobrándole la prima correspondiente
junto con los gastos comunes. En caso de arriendo, este gasto
lo paga el dueño, salvo que el contrato entre ambos especifique
lo contrario. Quien aun así no quiera pagar se expone a
que la comunidad entable acciones legales en su contra, pudiendo
cobrársele intereses y ser presionado además con
corte de luz, impedimento de votar en la asamblea de copropietarios
o ser elegido en el comité de administración.
La cobertura
"Una buena póliza debe tener una buena cobertura,
tanto frente a incendio y adicionales, con una escala de deducibles
clara y, algo que hoy se está considerando mucho, las responsabilidades
civiles en caso de generar daños a terceros", agrega
Spoerer.
Como los incendios son el principal peligro, conviene que la
cobertura sea amplia también respecto a sus causas, es
decir que no se mencione sólo accidentes, explosiones por
causas humanas, sino también naturales, como terremotos.
Estos seguros deberían cubrir, y por regla general lo hacen,
caída de aviones y otros objetos, deslizamientos de tierra,
desplome de estructuras, choques de vehículos, atentados,
remoción de escombros y fenómenos climáticos.
Calculando precio
Considerando los tipos de construcción, montos asegurados
y riesgos involucrados, un seguro tiene un valor medio anual en
torno a 1 UF por cada mil UF, pudiendo ser menor si se trata de
una póliza que cubre todo el conjunto habitacional. Un
consejo es cotizar precios en distintas compañías.