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Si
el litigio entablado contra una inmobiliaria por compradores de
departamentos de $120 millones cada uno, sienta jurisprudencia porque
los ruidos de una propiedad se oyen fácilmente en otros, el tema
se unirá a las causales de demanda que contempla la ley que responsabiliza
a los edificadores de viviendas nuevas por las fallas que éstas
presentan hasta un plazo de cinco años.
Mientras,
los moradores de casas y departamentos más antiguos deberán seguir
soportando los ruidos, provengan del vecino, de la calle o incluso
de una fábrica o taller, a menos que adopten algunas medidas posibles.
En el caso de los departamentos, los problemas derivan no sólo de
los sonidos externos, sino del mismo edificio cuando está hecho
básicamente de hormigón. En cambio, si los muros son de ladrillos,
el problema es menos grave, ya que su porosidad absorbe ruidos.
Otro
ruido poco estudiado en Chile son las ondas de baja frecuencia.
Una de sus principales fuentes son las autopistas para velocidades
superiores a los 80 Km/h, donde el roce de los neumáticos genera
ondas inaudibles que alcanzan grandes distancias y pueden atravesar
el hormigón. Frente a esto, lo ideal es vivir a más de 200 metros
de ellas si no tienen muros de contención especialmente diseñados
para ello.
Ventanas
clave
Con
todo, existen algunas soluciones que los expertos mencionan como
reducidoras del ruido. Respecto a las ventanas, una solución son
las de doble vidrio. Una estandar de 1,6 metros por 1,2 puede costar
sobre los $90 mil, y debe ser hecha por una fábrica seria, ya que
incluye entre los bordes de ambos vidrios materiales especiales
que absorben las vibraciones hasta en un 70%. Una alternativa cuando
el ruido es mayor, y donde el grosor de los muros lo permite, es
la colocación de una segunda ventana simple, con vidrios más gruesos
que lo normal. Otra opción son los antiguos postigos, bastante usados
en otros países como protección y filtro contra el ruido callejero
cuando cada tablilla lleva una cinta con una textura parecida al
velcro y que disminuye los sonidos. También existen puertas diseñadas
y construidas con este propósito.
Hay
materiales para reducir ruidos a través de muros y cielos de hormigón,
pero aún no están bien identificados, por lo que a veces se piensa
erróneamente que un aislante térmico también es acústico, como ocurre
con las planchas de plumavit, de polímeros (plásticos) o la lana
de vidrio, ya que son porosos y livianos. Un esfuerzo para aclarar
esto es el que hace el Ministerio de la Vivienda, que está elaborando
un listado de los elementos que podrán usarse para este fin, como
algunos hormigones y poliuretano expandido.
Quienes
viven en departamentos carecen por ahora de mayores opciones. La
aislación acústica en los techos de las casas es más factible, ya
que entre la techumbre y el cielo es posible poner aislantes de
este tipo.
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