Dentro de la propia vivienda, un botón, un juguete, una
alfombra suelta o un enchufe en mal estado pueden causar una emergencia.
MARÍA DE LA LUZ GALLEGUILLOS A.
Hay personas que temen subirse a una micro o circular en sus
vehículos por miedo a sufrir un accidente. Pero la mala
noticia es que los riesgos también están presentes
dentro del hogar. La buena es que muchos de ellos se pueden prevenir.
El Dr. Fernando Lazo, coordinador médico de Help, explica
que en éstos afectan principalmente las edades extremas:
niños menores y ancianos, siendo la caída el accidente
más común en todas las edades.
Para prevenirlas, el Dr. Lazo recomienda comprobar que las escaleras
y escalones estén en buen estado; no subirlas ni bajarlas
con los brazos llenos de objetos ni trepar escalones de a dos;
frotar bien los pisos encerados para obtener una superficie adherente,
y colocar las alfombras en lugares apropiados, bien extendidas
con una capa inferior antideslizante. Los juguetes no deben estar
tirados en el piso y hay que usar zapatos cómodos dentro
de la casa.
Fuego y electricidad
Otras causas frecuentes son el fuego, las quemaduras y los choques
eléctricos. Los cigarrillos encendidos constituyen a una
de las principales causas de incendio. Por eso, si alguien de
la familia fuma, debe asegurarse de apagar bien las colillas;
no hacerlo en la cama; dejar los fósforos lejos del alcance
de los niños; almacenar los líquidos inflamables
en el exterior de la casa y lejos de cocinas y estufas, y guardar
los artículos de fácil combustión (cortinas,
papeles y trapos) lejos de fuentes de calor.
Es importante revisar y renovar permanentemente las instalaciones
eléctricas por personal especializado. No hay que conectar
muchos aparatos en un solo enchufe ni pasar los cables por encima
de tuberías o radiadores. Los aparatos eléctricos
no deben colocarse a menos de tres metros de la ducha o el baño,
ni ser manipulados con las manos mojadas o sobre piso húmedo.
En el caso de las intoxicaciones, el 80 % son accidentales y
de ellas, el 60 % afecta a los niños. Los fármacos
son la principal causa, seguida por los productos de aseo (especialmente
cloro). Por eso hay que mantener fuera del alcance de los niños
remedios, envases con productos tóxicos como detergentes
e insecticidas, y jamás guardar estos productos en botellas
de bebidas ni en la cocina.
El Dr. Lazo advierte que los niños son los más
propensos a los atragantamientos, pues tienen una marcada tendencia
a llevarse todo a la boca. Para prevenir la asfixia por cuerpo
extraño en la vía aérea, ingestión
hacia el tubo digestivo o introducción en oídos
o fosas nasales, se debe evitar que tengan acceso a objetos pequeños
como pilas eléctricas, monedas, alfileres o agujas.
En piscinas y baños son frecuentes las asfixias por inmersión.
Por eso no hay que dejar jamás a un niño pequeño
sin alguien que lo acompañe mientras se baña.
Para prevenir cortaduras, todas las herramientas y utensilios
cortopunzantes deben guardarse en lugares seguros. Lo mismo con
los cuchillos y otras herramientas filosas, que deben estar en
cajones, separados de otros utensilios de cocina.
Los ventanales grandes de vidrio deben tener alguna señal
que evite que alguien los traspase, como un mueble adelante, calcomanías
o adornos. Jamás hay que dejar navajas u hojillas de afeitar
sueltas en el baño.
Y para los que poseen armas de fuego, la sugerencia es no mantenerlas
cargadas, a menos que se tenga la intención de disparar.
Dejarlas siempre con el seguro puesto, aunque se piense que está
descargada, bajo llave y en un lugar distinto a donde se guardan
las municiones.
Proteger la casa
Algunas medidas para hacer de la residencia un lugar más
seguro:
En la cocina: cierres de seguridad en los armarios que contengan
productos peligrosos.
En el baño: botiquín de primeros auxilios, alfombra
antideslizante en el piso de la bañera.
En la piscina: rejas altas con llave para aislar todo el perímetro.
En el resto de la casa: barreras de protección en las
escaleras, antideslizantes en las alfombras, rejillas de protección
para las chimeneas, tapaenchufes de plástico, y cunas y
corrales con barandas altas.