La actividad minera sigue destacando entre las más peligrosas
para los trabajadores.
El estereotipo de
los mineros que arriesgan sus vidas y su salud en pozos inseguros
ha dejado de responder exactamente a la realidad. En las minas
de hoy, las plantillas de trabajadores se enfrentan a nuevos peligros,
como la fatiga, el estrés y el sida.
Una investigación
publicada por la revista de la Organización Internacional
del Trabajo revela que, mientras la producción de mineral
aumenta, el empleo en las minas disminuye sin cesar. La otrora
intensiva generadora de empleos ocupa actualmente a menos del
1% de la fuerza de trabajo mundial.
En ciertos sectores
de la industria minera, la situación se agrava a causa
de la alarmante velocidad de propagación del VIH en las
plantillas. En Sudáfrica, el porcentaje de mineros seropositivos
es considerablemente superior al de la población en su
conjunto: el 30% de los mineros frente al 12 % de la población
general.