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MARÍA
DE LA LUZ GALLEGUILLOS A.
En Chile hay 788.509 personas con algún tipo de discapacidad,
según datos de la Encuesta Casen 2000, lo que equivale al
5,3% del total de la población. Las discapacidades más
frecuentes son las sensoriales (64.6%), seguidas por las de tipo
físico (16,5%), mentales (9,0%), orales (5.8%) y siquiátricas
(4,1%). A su vez, dentro de las sensoriales, las más recurrentes
afectan a la vista (36,0%) y al oído (28,6%).
Para desplazarse e
integrarse socialmente estas personas requieren de diferentes implementos
como sillas de ruedas, audífonos, bastones o prótesis
que no siempre están en condiciones de adquirir. Una de las
funciones del Fondo Nacional de la Discapacidad (Fonadis) es proveer
de estas ayudas técnicas a quienes las necesitan, ya sean
individuos o instituciones sin fines de lucro que las atiendan.
Según explica Andrea Zondek, directora de la entidad, este
año tienen un presupuesto general de $3.400 millones, de
los cuales $1.143 millones están destinados a este tipo de
aparatos.
Quienes deseen postular
a esta ayuda deben cumplir con dos requisitos básicos: estar
inscritos en el Registro Nacional de la Discapacidad y demostrar
que poseen bajos recursos económicos. Lo primero se verifica
luego de una evaluación de la Comisión de Medicina
Preventiva e Invalidez (Compin). Por norma, para ser usuario del
Fonadis, el candidato debe comprobar un porcentaje de discapacidad
de 33% hacia arriba.
La solicitud debe detallar
qué tipo de asistencia es la que se busca, pues, por ejemplo,
hay diferentes tipos y modelos de sillas de rueda. La especificación
técnica debe estar indicada por un especialista, como kinesiólogo,
terapeuta ocupacional o tecnólogo médico. Para 2003,
la meta es entregar 5.800 ayudas técnicas. Las necesidades
más habituales son audífonos, seguidos por bastones,
sillas de ruedas, apoyos para ciegos, regletas y punzones (que usan
los ciegos para escribir en Braille), entre otras.
Cada postulación
debe formalizarse en un formulario donde se detalla la documentación
que debe adjuntarse en cada petición. Se pide un informe
social que justifique la situación de necesidad de la persona,
quien por sí misma no puede adquirir el elemento, como también
un reporte médico en el cual el profesional prescriba la
ayuda, junto con otro (emitido por un especialista) donde se detalle
la naturaleza de la misma.
Asimismo, se deben
adjuntar tres presupuestos del implemento solicitado, en caso de
que Fonadis no lo tenga, según mandato de la Contraloría
General de la República. También hay que acompañar
fotocopia del carné de la discapacidad, visada por el secretario
municipal o la asistente social, o el certificado original emitido
por el Registro Civil de la inscripción en el Registro Nacional
de la Discapacidad. Si los hubiere, deben además incluirse
las cartas de compromiso de coaportes que servirán para financiar
la ayuda. Éstas deben ir firmadas por su representante legal
(si es una persona jurídica) o por quien compromete el monto,
si son personas naturales.
Las prioridades
Como sus recursos son
limitados, la prioridad es entregar estas ayudas a las personas
más pobres y en los grupos de cero a 18 años de edad.
Eso no significa que el resto queda afuera. Cuando son jefes de
hogar, muchas veces este aporte les permite insertarse en el mundo
del trabajo o hacerlo en una microempresa familiar, enfatiza Andrea
Zondek.
Pese a que este año
sus recursos crecieron respecto de 2002, aún la lista de
espera es larga, pues las necesidades son cada vez mayores. Tienen
más de 800 solicitudes pendientes, algunas que se arrastran
de 2002. A estas alturas ya han gastado más del 50% de su
presupuesto, pues se sumó un nuevo grupo, los del programa
Chile Solidario, que hasta hace poco no tenían acceso a ningún
tipo de ayuda e ignoraban este beneficio para sus discapacitados.
La directora del Fonadis
enfatiza que es importante que los que puedan colaboren en el financiamiento
de los implementos que necesitan. Tenemos convenios con casi todos
los municipios, servicios de salud, intendencias, gobernaciones
y organizaciones de discapacitados. La idea es que aporten algo,
como lo hacen, por ejemplo, en Cerro Navia.
Para establecer acuerdos
con Fonadis, la institución solicitante debe pedir la acreditación
que involucra el envío de la documentación legal requerida.
Una vez que se completa ese proceso, la institución queda
facultada para requerir el financiamiento de ayudas técnicas,
a través de la firma de un convenio.
Adónde acudir
La persona que solicita
una ayuda técnica debe dirigirse a una institución
pública o privada, la que a través de un convenio
con Fonadis puede respaldar la prestación. Entre éstas,
figuran municipalidades, gobiernos regionales, servicios de salud,
entidades estatales, asociaciones, corporaciones o entidades privadas
que tengan como objetivo la atención de discapacitados, para
que allí sean orientados e informados de los antecedentes
que se deben recopilar para presentar la solicitud. Para mayores
detalles, consulte en www.fonadis.cl.
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