Desde enero de 2002, todos los trabajadores franceses
gozan de permiso posnatal similar al de las mujeres. Acá
en Chile, la idea también empieza a tomar vuelo.
PABLO OBREGÓN CASTRO
Guillaume es un tipo afortunado. Su señora, Benedicte,
logró tener a su primer hijo (Leonce), a los 38 años
y, a diferencia de lo que ocurre con la mayoría de los
padres del mundo, él puede hacer valer el permiso postnatal
de dos semanas que le garantiza el Estado francés.
Pero cuando los beneficios están tan estrictamente reglados
como en el caso de los trabajadores galos, a veces no se valoran
tanto. Pese a los reclamos de Benedicte, Guillaume prefirió
no tomarse esas dos semanas, pues su trabajo como arquitecto –piensa
él– le exige mantenerse siempre encima de los proyectos
que están a su cargo.
Él no es un tipo machista y Benedicte lo tiene claro,
pero de todos modos ella cree que hubiese sido más justo
que ambos hicieran valer sus derechos. A fin de cuentas, allá
los costos de la maternidad están vinculados a la familia
y no a la madre.
Desde enero de 2002, todos los trabajadores franceses –incluidos
los independientes y los desempleados– tienen derecho a
11 días de permiso postnatal para un hijo y de 18 días
para más de un hijo. El beneficio, además, es exigible
indistintamente por parejas casadas, en concubinato y padres por
adopción.
Como otros asuntos laborales, el "Conge Paterniré"
comienza también a acercarse a América Latina. Aunque
no hay regulaciones comparables con las de allá, las propias
empresas han visto en el tema de la maternidad un buen caldo para
ejercitar la responsabilidad social empresarial.
El director de Recursos Humanos de IBM para América Latina,
Alessandro Bonorino, anduvo en Chile justo hace un par de semanas
para presentar en sociedad -junto con el Servicio Nacional de
la Mujer- el Programa Postnatal para Hombres, que se resume en
un mes de trabajo flexible para todos los empleados de la compañía
que se conviertan en padres.
"Entendemos que cuidar de los hijos es una responsabilidad
familiar y no una responsabilidad de la mujer. Son paradigmas
que estamos cambiando y que vemos como una ventaja competitiva
para atraer personas. Las mujeres de talento seguramente van a
tomar la decisión de venir a trabajar con nosotros... en
la alta dirección, tenemos 20% de mujeres", dice.
Planteado en estos términos, la tentación de tomarse
los beneficios que la empresa ofrece voluntariamente a los padres
resulta irresistible y seguramente nadie de por estos lados pensaría
en renunciar a ellos. No obstante, la experiencia cambia cuando
se trata de beneficios impuestos.
Una encuesta que la firma TNS Sofres realizó en mayo de
2004 para la revista Parents de Francia reveló que sólo
el 60% de los padres de hijos de entre uno y 24 meses de edad
han tomado todo o parte del permiso postnatal. El 40% restante
argumentó que no tenía tiempo para tomarse el beneficio
o simplemente se encontraban cesantes a la hora de ser padres.
Hay otro dato no menor y que muestra que los trabajadores no
son, necesariamente, partidarios de utilizar el postnatal: el
11% de los empleados top que sí tomaron el beneficio lo
hizo, exclusivamente, por presión de la mujer.
Y es que independientemente de la disposición legal que
hace obligatorio el pago del 90% del sueldo a los padres –hombre
o mujer, indistintamente– mientras dura el permiso, al grupo
familiar no le resulta tan conveniente en términos estrictamente
económicos.
Incluso en Francia, la vanguardista, existe una brecha marcada
entre los sueldos que reciben hombres y mujeres que hacen el mismo
trabajo, así que una parte importante de las familias prefiere
sacrificar una parte del salario de ellas. Todavía se asume
que el sueldo de ellas es un complemento de los ingresos que genera
el "jefe" familiar.
No hay equilibrio
En el vértice de la escala jerárquica, resulta
costoso prescindir de un profesional durante el período
que va desde el pre hasta el post, pues esos cargos desarrollan,
generalmente, proyectos que no es llegar y delegar.
¿La solución? Tal como se pretende en el primer
mundo, una opción es vincular los costos de la maternidad
a la familia y no sólo a la madre.
Hasta ahora, no obstante, el valor real de aquella pretensión
es relativo. Tal como advierte el abogado laboralista del Estudio
Otero, Gerardo Otero, "once días de postnatal masculino
no es comparable con doce semanas de postnatal femenino, así
que una medida de ese tipo no va a equiparar nada. Lo que sí
va a hacer es encarecer todavía más el nacimiento".
Según la Organización Internacional del Trabajo
(OIT), un 35% de la población femenina era parte del mercado
laboral en 2000, participación que llegará a 37%
en 2010. No obstante, en la medida que se va subiendo en la escala
jerárquica, esa proporción se hace menor: las mujeres
sólo están en el 20% de los puestos de dirección
y apenas ocupan del 1% al 3% de los máximos cargos de las
principales empresas del mundo.
Incluso en IBM -compañía que va a la vanguardia
en la práctica de vincular la maternidad a la familia y
no a la madre- sólo el 20% de los puestos gerenciales están
ocupados por ellas.
ESTADÍSTICAS
11% de los empleados top que sí tomaron el beneficio lo
hicieron por presiones de la mujer.
EN INTERNET
Vea las ediciones anteriores de Capital Humano de El Mercurio
en: www.economiaynegocios.cl