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Un peligro que crece en verano

 
Las personas están detrás de la mayoría de los incendios. Colillas de cigarrillos encendidas y fogatas mal apagadas son algunas causas.
Foto:REUTERS
 
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Aunque se identifica este período como de riesgos para los bosques, en las ciudades también aumentan las posibilidades de estos siniestros.

SEBASTIÁN CERDA Q.
Dentro de los conceptos que se asocian al verano están el calor, los paseos, las vacaciones, el descanso y un peligro que cada año esta estación trae consigo: el incendio.

El aumento de la temperatura, disminución de la humedad, sequedad que esto produce y ciertos gases, son los principales factores que hacen de la temporada estival la de mayor riesgo en materia de fuego. Si a esto agregamos como detonante la negligente acción de quienes crean las condiciones propicias para que cualquier llama se propague, la fórmula puede resultar fatal.

El hombre es responsable del 99% de los incendios forestales, cuyas causas más comunes son el contacto de vegetación vulnerable con llamas o brasas provenientes de niños jugando con fuego, colillas de cigarrillos, fogatas mal apagadas, quemas no controladas, asados hechos en lugares no aptos o mal apagados e, incluso, actos intencionales. Sólo en lo que va de la temporada se han registrado más de 190 incendios, que han arrasado con cerca de 700 hectáreas. Cuando ella termine la cifra podría llegar a 5.500 episodios, con más de 50 mil hectáreas consumidas.

Cómo prevenir
Las recomendaciones de Sergio Mendoza, jefe del departamento de Manejo del Fuego de Conaf, van entonces por promover un uso responsable de éste: "Prender fogatas sólo en áreas de picnic. Si no las hay, tomar otras medidas, como aislar el lugar, hacerlas en sectores lo más despejados posibles y verificar que quede bien apagada, utilizando agua y tierra. También evitar que los niños jueguen con fuego".

En el caso de los trabajadores agrícolas, la ley establece que quienes quieran realizar quemas controladas deben avisar a la Conaf, donde darán la autorización e instrucciones, entre las que se encuentran "realizar las quemas en horarios de temperaturas bajas (en la región Metropolitana es después de las 20 horas), cuando no haya viento, con el combustible ordenado, gente preparada para imponderables y adecuados cortafuegos", explica Mendoza.

Aunque el aumento de riesgo de incendios forestales en verano es ampliamente reconocido y abordado, no siempre se está al tanto de que los peligros también aumentan en las ciudades. Las características atmosféricas que determinan esto son las mismas que en el caso anterior. Sólo cambia el entorno y los potenciales objetos de combustión.

Incluso el mismo fuego en zonas rurales puede incidir: "los entornos urbano y rural, prácticamente están unidos en la región Metropolitana. Un incendio puede partir en la zona forestal o de pastizales y terminar en las casas, o a la inversa", explica el comandante Luis Carrasco, jefe del departamento Técnico de Bomberos.

Muchos hogares tienen un comportamiento similar al de un bosque o pastizal en la zona del jardín, por lo que el comandante recomienda "limpiar los entornos, las casas, los antejardines, los sectores de basura, evitar que los pastizales lleguen al inmueble, mojar cuando hay altas temperaturas, cortar ramas y pastos", además de mantener un régimen de riego durante el período de vacaciones y no olvidarse del jardín hasta el regreso a casa.

Una fuente de alto riesgo que escapa de todos estos cuidados son los sitios eriazos, que Carrasco define como "interfases, lugares sin casas que no pueden declararse forestales. De ellos sólo pueden encargarse los dueños, en el mejor de los casos avisados por un inspector municipal. El problema es que muchas veces ni siquiera se sabe quiénes son", dice.

En la estadística, estos sitios entran en lo que bomberos califica como "pastizales", lugares que en 2002 registraron 1.848 incendios, cifra que prácticamente se igualó sólo en enero de 2003, con 1.840 episodios.

En las casas, además de los cuidados en el jardín, hay que evitar la acumular residuos y desperdicios como diarios viejos, y tener lugares determinados para fumar y hacer fuego. Después de un asado, por ejemplo, hay que apagar las brasas. La mantención de artefactos e instalaciones también es fundamental.

Luis Carrasco recomienda "tener siempre preconectada una manguera de jardín, de toda la extensión de la casa, para lanzar agua; si es posible, un tambor, por si se requiriese de una sofocación".

Para espacios laborales
Los lugares de trabajo no están exentos del riesgo del fuego, por lo que es necesario tomar resguardos. Derna Rojas, coordinadora de la carrera de Prevención de Riesgos de Inacap, recomienda "que se mantengan los espacios ventilados, ojalá mediante sistemas de extracción forzada. Es preferible manejar el "just in time", es decir, stock cero en bodega, para que haya la menor cantidad de material que pueda reaccionar con el fuego. Se recomienda a las empresas realizar contratos con sus proveedores para entregas parceladas de insumos".

En internet
Más información en:
www.conaf.cl
www.bomberos.cl
www.achs.cl

   

Fuente: El Mercurio

 
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