La Organización Internacional del Trabajo (OIT) señaló
que unas 100.000 personas mueren cada año a causa de trabajos
vinculados a la exposición al asbesto. De acuerdo con las
previsiones de la OIT, el cáncer ocasionado por el asbesto
provocará la muerte de al menos 15.000 personas en los
próximos cinco años en Japón, y de más
de 100.000 personas en Francia en los próximos 20 ó
25 años.
Las fibras de asbesto son transportadas por el aire, son diminutas
y se respiran con facilidad. Su resistencia a los solventes químicos
permite que perduren en el tiempo, quizás indefinidamente
cuando se instalan en los pulmones. Sus efectos dañinos
se evidencian sólo después de décadas de
permanecer en estado latente.
Aunque el uso y la producción de asbesto fue prohibida
por la Unión Europea de 15 miembros, y de que los nuevos
países miembros seguirán esta disposición,
el hecho de que esta sustancia pueda seguir siendo una amenaza
debido a su capacidad para permanecer en estado latente explica
por qué el tema ocupa aún los primeros lugares de
la agenda política de muchos países industrializados.
“El asbesto es una de las más importantes, o quizás
la más importante, causa de muertes relacionadas con el
trabajo, y se está convirtiendo en el mayor desafío
a las políticas de salud en el mundo”, comentó
Jukka Takala director del Programa de Seguridad y Salud en el
Trabajo de la OIT.