Los tacones altos de los zapatos
de las mujeres son una de las principales razones que explican por
qué ellas sufren más accidentes laborales en el trayecto
casa-trabajo-casa.
Éste es uno de los datos entregados por el gerente de
Prevención de la Asociación Chilena de Seguridad,
AChS, Martín Fruns, al divulgar el anuario estadístico
2002, respecto de los accidentes laborales y las enfermedades
profesionales.
Fruns explica que las mujeres por su calzado están más
expuestas a sufrir accidentes al subir o bajar de una micro o
de escaleras.
El 50,4% de las mujeres sufre accidentes en el trayecto y esto
lo reflejan las estadísticas sobre cuál es la zona
del cuerpo con más lesiones. Ésta es el pie, con
el 26,3%, seguido por las piernas, con el 12,4%.
Sobre las enfermedades profesionales, nuevamente las mujeres
son las más afectadas, esta vez con el 58,3% contra el
41,3% de hombres.
La dermatitis, las laringopatías, enfermedad que afecta
a las cuerdas vocales, y las intoxicaciones son las más
frecuentes.
En el caso de las enfermedades incapacitantes, éstas son
principalmente las hipoacusias (enfermedades al oído),
la neumoconiosis (males al aparato respiratorio) y la músculo-esqueléticas.
En los accidentes en el lugar de trabajo los hombres son más
propensos, con el 75% de los casos, contra el 25% en las mujeres.
En agosto pasado, las áreas laborales con más accidentabilidad
fueron la pesca, aserraderos, construcción, manufacturas
y agricultura.
Aunque parezca extraño, en el sector minero la tasa de
accidentes en agosto fue del 4,18% mucho menor de lo que parece,
pero esto se debe a la cantidad de medidas de seguridad. Con todo,
este sector tiene la mayor tasa de mortalidad.
Desde 1969, la tasa de accidentalidad histórica en el
país ha disminuido del 35% al 7,5%, que fue la cifra de
julio de este año.
La desconcentración
Si bien son muchas las causas de accidentes laborales, una de
ellas es la desconcentración en el trabajo.
Esto le ocurrió anteayer a Claudio Céspedes, de
21 años, de la empresa de policarbonatos Leker donde una
guillotina le cortó parte de dos dedos. Uno de ellos le
fue reimplantado, mientras que, finalmente, perdió la última
falangeta de un dedo anular.
"Si bien la máquina tiene una defensa para proteger
las manos creo que la distracción fue una razón
de este accidente. Ahora la máquina permite manipular más
allá de lo permitido y ese también fue mi error,
manipular más allá de lo que debía hacer",
se lamentó.