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MARÍA DE LA
LUZ GALLEGUILLOS A.
El caso de Macarena
Silva, una joven universitaria que se sometió a un trasplante
de hígado, pone de nuevo en el tapete un dilema que enfrentan
los médicos: si no hay donantes, no hay trasplantes.
Su recuperación
ha sido favorable tomando en cuenta que fue víctima de una
hepatitis A aguda fulminante y que su única probabilidad
de vivir era esta operación. Ésta fue posible gracias
a la generosidad de la familia de Fresia Maldonado, una mujer de
55 años que había fallecido horas antes a causa de
un accidente vascular encefálico, y que había manifestado
su intención de donar sus órganos.
Pero su gesto en vida
no hubiera servido si no fuera por la buena voluntad de sus parientes,
que respetaron su deseo, pues es la familia sobreviviente la que
tiene la última palabra. Por eso, es importante dialogar
el tema entre padres e hijos y no esperar un momento de dolor para
tomar una decisión en la que están en juego más
vidas humanas.
Es una realidad que
los donantes escasean. Como informa el Dr. José Luis Rojas,
director médico de la Corporación del Trasplante,
según las estadísticas mundiales, Chile debería
tener entre 450 y 500 donantes teóricos al año, ya
que hay algunas causas que reducen esa cifra a la mitad. Entre ellas,
inestabilidad en la salud del donante, que éste no cayó
en muerte encefálica, que la familia se niega, que no se
encontró a los parientes para que asintieran y la falta de
presupuesto para financiar equipos dedicados a la pesquisa de donantes.
El año pasado
en Chile sólo hubo 116 donantes efectivos, mientras que en
2001 fueron 127 y en 2000 alcanzaron los 147. Por eso se habla de
que hay un descenso del 10% anual. Con ese aporte, en 2002 se hicieron
284 trasplantes de órganos sólidos (riñón,
hígado, páncreas, corazón), 12 menos que en
2001. Hay que destacar que de un donante se pueden favorecer hasta
10 personas. De tejidos (córneas, piel, válvulas cardíacas
y huesos) hubo 156 implantes, 53 más que en 2001.
Requisitos
Cualquier persona puede
ser donante, aunque desde el punto de vista médico, lo ideal
son personas de entre 5 y 60 años. Hay cuatro vías
para dejarlo por escrito: al sacar o renovar el carné de
identidad, al obtener o actualizar la licencia de conducir, mediante
una autorización notarial, y a través de un documento
específico al ingresar a un centro hospitalario. Como comprobante,
la persona recibe un carné de donante y su nombre queda registrado
en un listado del Ministerio de Salud. Pueden inscribirse los mayores
de 18 años. Si son menores, deben tener autorización
de sus padres.
El Instituto de Salud
Pública es la institución que mantiene el registro
de los potenciales receptores, estableciendo prioridades según
la urgencia (riesgo de vida), la compatibilidad entre los tejidos,
el tiempo que lleva en espera y la edad del paciente, entre otros
criterios.
Las principales causas
de muerte de quienes han ayudado a salvar otras vidas son los traumatismos
encéfalo-craneanos y los accidentes vasculares. El 75% de
los trasplantes corresponde a riñón, porque es el
que menos rechazo produce. Pero muchos ignoran que también
se pueden donar tejidos como piel (para grandes quemaduras), huesos
(para evitar una amputación en caso de cáncer) y válvulas
cardíacas.
Si bien para los quemados
críticos hay alternativas como injertos de piel de cerdo
o de parientes y amigos, éstas son limitadas, según
explica la Dra. Gloria González, del Hospital Luis Calvo
Mackenna. Es así como, durante el año pasado, comenzaron
a construir redes de colaboración con la Corporación
del Trasplante, la Comisión de Energía Nuclear, los
becados de ese hospital y el San Juan de Dios. Igual la piedra de
tope es la falta de donantes.
La profesional advierte
que mucha gente piensa que al donar piel van a despellejar al paciente
y eso no es así. Se extraen las capas superficiales (0,25
mm hasta 0,30 mm de espesor). La Comisión de Energía
Nuclear es la encargada de procesar y almacenar el tejido de los
donantes, siguiendo un procedimiento en que los cirujanos toman
la piel de áreas de las extremidades inferiores y el dorso,
que quedan cubiertos con vendajes. Las otras se excluyen, para la
presentación posterior del donante a la familia.
Hasta noviembre del
año 2002 se han realizado alrededor de 31 procuramientos.
El promedio de edad del donante es de 31 años, pero se han
tomado hasta de 61 años.
Contraindicaciones
al donar
Las contraindicaciones
absolutas para el donante son ser portador del virus del sida, tener
alguna infección no controlada, y padecer de cáncer
(excepto el cervicouterino y los tumores del sistema nervioso central),
aunque haya sido tratado. Otras restricciones las tiene que analizar
cada médico y se refieren a la edad (ojalá no mayor
de 70 años), si padecía de hipertensión, diabetes
mellitus, alcoholismo o si consumía drogas. Para que se pueda
realizar la extracción el donante debe presentar muerte encefálica,
y sus órganos estar en buenas condiciones, es decir, con
circulación sanguínea y oxigenados.
En Internet
www.trasplante.cl
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