| La
historia es simple, pero seguro que representa a muchos. Al menos,
a los que trabajan en empresas multinacionales, donde el tema del
cigarrillo se resuelve de dos modos: se negocia con los sindicatos
alguna solución intermedia, como la habilitación de
una sala de humo, o simplemente se prohíbe el consumo y los
que insisten en fumar en horario de oficina tienen que hacerlo fuera.
Es
el caso del banco de inversiones Morgan Stanley. Tal como lo señalara
hace algunas semanas El País de España, basta pasearse
por la calle Serrano de Madrid para encontrarse con una inusual
concentración de empleados de esta compañía
disfrutando de un minuto de placer. Alguien podría pensar
que este es un caso extremo. Pero no. Los edificios sin humo - non
smoking building- ya son cuento viejo entre las empresas de propiedad
norteamericana.
¿Quiere
conocer un caso extremo sobre los efectos de la contaminación
al interior de la oficina? Pues bien, en 1978 murieron 29 personas
que trabajaban en un hotel de Philadelphia a causa de lo que se
conoce como el síndrome del edificio enfermo. Lo que ocurrió
es que a causa de la crisis energética de la década
del '70, muchas empresas recurrieron a sellar los edificios para
impedir el escape de aire interior.
De
esta forma, se pretendía ahorrar la energía que se
utilizaba en calefacción. Sin embargo, las condiciones de
humedad y temperatura generadas, sumadas al humo del tabaco propiciaron
la proliferación de cepas de bacterias neumófilas
en los equipos de ventilación. Para octubre de 1978, se habían
identificado más de cincuenta cepas distintas de neumófilas,
según Víctor Cabrera, jefe de Ergonomía de
la Asociación Chilena de Seguridad.
¿Qué
pasa en Chile?
Claro
que si usted trabaja en una compañía local y gusta
de fumar en horario de oficina, no tiene de qué preocuparse.
Tal como lo advierte el gerente de Medicina del Trabajo de la Mutual
de la Cámara Chilena de la Construcción (CCHC), Alejandro
Morales, para la mayoría de las empresas chilenas éste
no es un tema relevante; es decir, si el jefe fuma en la oficina,
todos pueden hacerlo, y si el jefe no fuma, se puede prohibir.
Y
es que las disposiciones legales que tenemos en esta materia prácticamente
pasan inadvertidas para la mayoría de las empresas y trabajadores.
Para la encargada de la Unidad de Tabaco del Ministerio de Salud,
Marisol Acuña, los lugares donde en general se respeta la
prohibición de fumar son hospitales y colegios. Pero lo que
muchos no saben es que la prohibición de fumar se hace extensiva
a todas las empresas donde se manipulan alimentos, químicos,
medicamentos, ma-teriales inflamables y, en general, las oficinas
donde se atiende público.
Según
el doctor Morales, en los edificios climatizados, el 80% del aire
recircula permanentemente, mientras que sólo el 20% es aire
nuevo. Entonces, por mucho que usted se encuentre lejos de la fuente
de humo - uno de sus compañeros fumadores- igual está
siendo afectado.
Por
estos mismos días, la Provincia Autónoma de Navarra,
en España, optó por una solución radical y
prohibió el consumo de cigarrillo en el trabajo sin miramiento
alguno. El coordinador del plan es José Domingo Cabrera,
quien tiene un particular modo de defender una medida que genera
más de alguna resistencia: ¿Que la prohibición
es radical? Tan radical como la de conducir por la derecha (...)
y en esta materia, los principios de cortesía no funcionan,
señaló a El País.
Muy
distinta es la solución que se está buscando en Chile.
Acá, se está elaborando un plan que pretende llevar
el tema del tabaco al ámbito de la negociación, de
modo de evitar un quiebre en la organización más costoso
que el problema que se busca resolver.
A
primera vista, estamos frente a la solución salomónica
por antonomasia. Pero no es tan así. La negociación
lleva implícito el germen de la transacción y el acuerdo
intermedio y, en el caso del tabaco, el único acuerdo intermedio
sería la creación de áreas para fumadores en
el propio lugar de trabajo, medida que, entre otros efectos, alteraría
toda la distribución del trabajo y, lo que es más
complejo, obligaría a las empresas a invertir en áreas
para fumadores.
Las
empresas que han optado por invertir en salas de humo han logrado,
entre otras ventajas, reducir el tiempo que perdían los funcionarios
que salían a fumar a la calle, eliminaron los conflictos
entre fumadores y no fumadores y rebajaron los índices de
licencias médicas asociadas a enfermedades respiratorias.
Acciones
legales
Si
bien la Ley 19.419 sobre consumo de tabaco tiene alcances limitados,
la gente que se siente afectada por el humo de cigarrilo podría
recurrir a la justicia. Tal como lo recuerda Marisol Acuña,
las funcionarias de líneas aéreas ya ganaron un juicio
que permitió prohibir el consumo de tabaco arriba de los
aviones.
Claro
que este no es el primer caso. Ya a mediados de los '80 la justicia
británica acogió la demanda de una asistente social
contra la oficina municipal en que se desempeñaba, luego
de estar quince años expuesta al humo de cigarrillo que arrojaban
sus compañeros de trabajo. El caso sentó precedente
y hoy la mayoría de las empresas con capitales británicos
prohíben el consumo en la oficina.
Algunas
estadísticas
Un
estudio sobre tabaquismo de la Mutual de la Cámara Chilena
de la Construcción en empresas del sector financiero con
más de 1.000 empleados reveló lo siguiente:
- El 43% de
todos los funcionarios se declara fumador habitual.
- El 40% reconoció
que alguna vez intentó abandonar el tabaco.
- El 39% dijo
sentirse perjudicado por el consumo de cigarrillo.
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