Es hora de dejar de pensar que las urgencias les ocurren a otros
y enterarse de cómo funcionan los sistemas de evacuación
de su inmueble.
MARÍA DE LA LUZ GALLEGUILLOS A.
La madrugada del domingo pasado, los moradores del edificio de
15 pisos de la Comunidad Mar del Plata en Providencia pasaron
por una noche de angustia. A eso de la una y media, la copropietaria
Sonia Millán detectó que su residencia estaba invadida
por un espeso humo y que del departamento de abajo emanaban llamas
que llegaban hasta la ventana de su cocina, en el noveno piso.
Desesperada, se asomó al balcón y dio aviso a gritos
del incendio. Sin que aún sonara la alarma, llamó
a la conserjería y en ese momento comenzó la evacuación
y el ruido ensordecedor de la chicharra. Los nocheros tocaron
timbres y citófonos para alertar a la gente, incluyendo
a los residentes del departamento afectado.
Cuando llegaron, los bomberos se encontraron con que los árboles
no los dejaban ingresar el carro. Entraron desde la calle con
las mangueras, pero detectaron fallas en las redes, por lo que
su labor se dificultó. Según cuenta Sonia Millán,
debido a recientes trabajos de reconversión de agua mediante
una caldera a gas, muchas mangueras del edificio estaban perforadas
y las llaves de la red húmeda trabadas. Además,
los extintores estaban vencidos.
El comandante de Bomberos Sergio Caro explica que la red seca
que deben tener en su entrada todos los edificios sobre 7 pisos,
y que permite conectar sus mangueras desde el carro bomba, falló,
pues estaba bloqueada en el sexto piso y debieron subir con sus
equipos por las escaleras hasta el departamento siniestrado, generando
confusión entre los residentes que bajaban. Tampoco funcionó
la red húmeda, que son mangueras con estanque propio que
deben estar en todos los pisos.
Plan de emergencia
Caro dice que habitualmente tienen problemas para combatir incendios
en edificios, pues los sistemas de seguridad fallan y se topan
con obstáculos de infraestructura (rejas, desniveles, accesos
estrechos) o vegetación que se diseñan sin pensar
en una urgencia. Otra dificultad es que las comunidades carecen
de señalética y planes de emergencia. Estos últimos
son exigibles por ley y deben ensayarse cada cierto tiempo, para
estar preparados.
También está normado que debe avisarse la prohibición
de usar los ascensores en caso de incendio, que haya un generador
de electricidad de emergencia, sensores de humo, alarmas y que
las redes estén operativas. Bomberos no tiene poder de
fiscalización. Caro afirma que cuando se entrega un edificio
ante la municipalidad ellos ofrecen su opinión técnica,
pero no siempre hay interés. Según sus estadísticas,
en los 3.500 incendios que atienden como promedio al año,
la principal causa (14%) son problemas eléctricos. Aparentemente,
este caso de Providencia se sumó a la lista.
Muchos siniestros se pueden prevenir. Como recomendación,
Caro advierte que no hay que recargar las extensiones de enchufes
(zapatillas) y revisar que las instalaciones estén en buenas
condiciones. Si se desea ampliar el voltaje, debe hacerlo un instalador
autorizado.
Jorge Wilson es asesor en seguridad y dirige el sitio www.condominios.cl
(fono 2318540), dedicado a informar y capacitar en temas que afectan
a las comunidades habitacionales. A su juicio, en esta materia
en Chile se actúa en forma reactiva y no preventiva, es
decir, después de ocurrido un desastre. Así pasó
con la norma del artículo 36 de la Ley de Copropiedad Inmobiliaria,
que exige la elaboración de un plan de emergencia ante
siniestros, incorporada luego del incendio ocurrido en 1995 en
un departamento de la Portada de Vitacura.
Este plan para edificios y condominios debe indicar cómo
actuar en caso de incendios, terremotos y eventos similares e
incluir medidas para tomar antes, durante y después del
hecho, con énfasis en la evacuación durante incendios.
Debe ser escrito, revisado por un especialista, aprobado por una
asamblea extraordinaria, publicado, enseñado a toda la
comunidad y al personal que allí labora, y practicado.
La confección es de responsabilidad del Comité de
Administración, debe ser actualizado anualmente y entregado
a Carabineros y Bomberos.
Wilson observa que no siempre la gente actúa pensando
en la comunidad y cree que los desastres les ocurren a otros.
A eso apunta este plan, porque si yo provoco un accidente en un
edificio, éste pasa a ser un riesgo colectivo. O sea, de
cada individuo depende la seguridad de todos, lo que incluye preocuparse
por tener sistemas de emergencia que funcionen y no acordarse
sólo después de un siniestro.
¿Seguros comprometidos?
El artículo 36 de la Ley de Copropiedad Inmobiliaria establece
que todas las viviendas y dependencias de un condominio deben
ser aseguradas contra riesgo de incendio, incluyendo los bienes
de dominio común en la debida proporción. Cada propietario
debe contratarlo, pero si no lo hace, lo hará el administrador
por cuenta y cargo del primero, cobrándolo junto con los
gastos comunes. Además, deberá mantenerse en el
archivo de documentos un plano del condominio con indicación
de los grifos, sistemas de electricidad, agua potable, alcantarillado,
calefacción y de seguridad contra incendios.