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En el Día de San
Lorenzo, Patrono de la Minería, Paritarios.cl quiere extender
un cordial y fraterno saludo a todos los trabajadores del país
que día a día laboran en esta fundamental y principal
área de negocios de Chile. Y no es para menos, este legítimo
orgullo además debemos sentirlo y compartirlo todos los chilenos,
porque el suelo bendito de nuestro país está colmado
de norte a sur de riquezas y tesoros regalados por la madre naturaleza
que permiten nuestro desarrollo económico y reconocimiento
como la primera potencia mundial en minería, gracias a lo
cual, cientos de miles trabajadores prosperan y hacen realidad todos
sus anhelos y sueños, personales y familiares.
Antaño la minería era sinónimo de esfuerzo
extremo y muerte, con condiciones y ambiente de trabajo muy pocos
favorables que cada cierto tiempo «el pique» cobraba
la vida de algunos mineros por la osadía de atreverse a extraer
sus riquezas...
MINERIA Y SEGURIDAD
Afortunadamente los tiempos
han cambiado y la gran minería es actualmente una actividad
profesional vanguardista, con tecnología de punta y con operaciones
extremadamente seguras, y lo que Paritarios.cl quiere destacar en
este día, es la gran labor y el compromiso que existe por
la seguridad, iniciativa digna de ser imitada por la industria en
General.
Cualquier persona común
y corriente que tenga la oportunidad de visitar una faena minera
se dará cuenta de inmediato de los altos estándares
en prevención de accidentes, con políticas claras
en seguridad acompañadas por emotivas campañas preventivas,
avanzados planes y programas no solo en prevención de accidentes,
sino que además en salud ocupacional, medio ambiente y en
muchos casos programas en beneficio de las comunidades donde está
inserta la faena.
Definitivamente la Minería
lidera la Seguridad en Chile, y bajo iguales parámetros,
es lejos, el área productiva más segura del país.
Seguridad que no solo se vive y se practica al interior de la empresa,
sino que en muchas ocasiones se extiende e involucra además
a las familias de sus propios trabajadores dentro de sus planes
y programas de prevención de accidentes. |
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San Lorenzo Patrono
de la Minería:
Son muy escasos los antecedentes que se tienen acerca de San Lorenzo
y probablemente se le considera patrono de los mineros por haber
ocultado los tesoros materiales -abundantes en metales preciosos-
de la iglesia bajo tierra; y también puede hacerse una
analogía con el valor de Lorenzo, que se enfrentó
al omnímodo poder de Valeriano sin ningún temor,
así como los mineros se enfrentan cada día a las
poderosas fuerzas de la naturaleza con el paso decidido y la sonrisa
a flor de labio.
Cronológicamente
se ubica a San Lorenzo en el siglo III después de Cristo;
se sabe que era español y que fue el primer diácono
de la Iglesia de Roma durante el Papado de Sixto II. También
se ha logrado establecer que tenía a su cargo la administración
de los bienes de la iglesia. |
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En aquella época,
Valeriano era el Emperador de Roma, quien, al igual que sus predecesores,
se caracterizaba por la codicia y un despótico ejercicio
del poder. Según la leyenda, Valeriano concibió la
idea de apoderarse de los tesoros de la iglesia -abundantes en oro
y plata- e hizo detener a Lorenzo para que se los entregara. Sin
embargo, el futuro santo a pesar de estar consciente de que su vida
estaba en peligro, solicitó tres días para reunirlos,
argumentando la abundancia de los mismos.
La primera tarea que asumió al recuperar su libertad fue
juntar los tesoros materiales de la iglesia y esconderlos a buen
recaudo bajo tierra -lejos del alcance del Emperador-, y posteriormente
se dedicó a reunir a los ancianos, a los pobres, a los desesperados,
a quienes tenían en cuerpo y alma las evidentes marcas del
dolor y el sufrimiento para presentárselos a Valeriano cuando
expirara el plazo, como los verdaderos tesoros de la iglesia.
Cuando el Emperador se enteró
de que había sido burlado por Lorenzo enloqueció de
rabia e impotencia, ¿cómo un simple diácono
podía atreverse a desafiar a un ser divino como él?
La osadía de Lorenzo merecía un castigo ejemplar y
lo condenó a morir en una parrilla ardiente. A pesar de la
horrible sentencia, Lorenzo permaneció tranquilo y no reveló
el lugar donde había escondido los tesoros que codiciaba
Valeriano.
La leyenda cuenta que fue
martirizado en una fría mañana de domingo, después
de la salida del sol y que murió dignamente, sin manifestar
en ningún momento temor o arrepentimiento frente a sus verdugos.
(Nota de San Lorenzo tomada
del señor Javier Jofré R., presidente Comisión
de Extensión Cultural Instituto de Ingenieros de Minas de
Chile) |
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