La parlamentaria y presidenta de la Comisión
Trabajo de la Cámara de Diputados, Ximena Vidal, presentó
un proyecto de acuerdo para que el Ministerio de Salud modifique
la Ley Nº 16.744 y el Reglamento Nº 108 del año
1968, que establecen las normas para la calificación y
evaluación de los accidentes del trabajo y enfermedades
profesionales, con el objeto de incorporar la depresión
derivada del desempeño laboral como enfermedad profesional,
para que tenga cobertura.
Dado que uno de cada cinco adultos presenta depresión,
la presidenta de la Comisión de Trabajo de la Cámara
de Diputados, la parlamentaria Ximena Vidal, propuso incorporar
dicha patología a la Ley de Accidentes del Trabajo y de
Enfermedades Profesionales, cuando tiene origen en el desempeño
laboral.
Vidal, junto al presidente de la Central Autónoma de Trabajadores
(CAT), Pedro Robles, plantearon que la depresión es la
enfermedad del siglo XXI.
La diputada dijo que "según la última Encuesta
Nacional de Salud, una de las enfermedades destacables por su
frecuencia y gravedad potencial es la depresión, ya que
uno de cada cinco adultos declaró haber tenido síntomas
depresivos alguna vez en su vida".
Ximena Vidal presentó un proyecto de acuerdo para que
el Ministerio de Salud modifique la Ley Nº 16.744 y el Reglamento
Nº 108 del año 1968, que establecen las normas para
la calificación y evaluación de los accidentes del
trabajo y enfermedades profesionales, con el objeto de incorporar
la depresión derivada del desempeño laboral como
enfermedad profesional, para que tenga cobertura.
La legisladora sostuvo que la depresión es el problema
de salud mental que más afecta a las mujeres. "Es
dos veces más frecuente entre mujeres que hombres y se
presenta con mayor frecuencia entre los 20 y 45 años, es
decir, en plena edad laboral. Los trabajos mal remunerados, inestables,
de baja calificación y sin posibilidades de desarrollo
profesional, generan condiciones que desencadenan problemas de
salud mental que afectan a los trabajadores", sostuvo.
La diputada Vidal agregó que el estilo de dirección
autoritaria y castigadora aumenta el miedo, la inseguridad y la
desconfianza de las personas que trabajan bajo este tipo de liderazgos.
"Lo mismo ocurre cuando hay ambigüedad en el rol que
deben cumplir los trabajadores, la falta de confianza en las relaciones
interpersonales y la sobrecarga de trabajo, los cuales contribuyen
de manera importante al desarrollo del estrés laboral y
a una posible depresión", acotó.
Según la Sociedad Chilena de Salud Mental, la depresión
es hoy uno de los trastornos psiquiátricos de mayor prevalencia
en Chile, siendo la enfermedad de mayor progreso, al punto de
estimarse que, a partir de los datos de la población actual,
van a sufrirla durante su vida alrededor de 1.600.000 chilenos,
mientras que 838.000 podrían consultar dentro de los próximos
seis meses por este trastorno.
"Nosotros, con este proyecto de acuerdo, estamos poniendo
el pie en el acelerador, para que la inclusión de la depresión
como enfermedad laboral no pase de este año", sostuvo
la diputada.
La congresista manifestó que históricamente la
ley chilena ha sido reticente a incorporar a las patologías
de origen mental bajo la cobertura del seguro, "pero paulatinamente
eso ha empezado a cambiar y la nueva realidad laboral nos desafía
a que los instrumentos de protección para los trabajadores,
como la Ley 16.744, respondan adecuadamente a los tiempos y a
las nuevas enfermedades".