Antes de firmar contrato con una isapre conviene estar plenamente
informado respecto de lo que involucra este trámite.
La declaración de salud es uno de los documentos que integran
el contrato con una isapre. En ella, el afiliado debe consignar
verazmente su estado de salud y el de sus beneficiarios. Se deben
declarar las preexistencias, es decir, todas las enfermedades,
secuelas de accidentes, malformaciones, cirugías, embarazos
u otra condición de salud, del asociado y de sus beneficiarios,
diagnosticadas por un médico antes de firmar.
Éstas deberán señalarse aun si no han sido
tratadas o si el paciente fue dado de alta. El trámite
se exige cada vez que se ingresa a una isapre. Si después
se incorporan nuevos beneficiarios a su plan, deberá llenarla
por cada uno de ellos. En caso de un recién nacido inscrito
antes de cumplir un mes de vida, la isapre no podrá exigirla.
Es importante declarar todo, aunque parezca sin importancia.
Con esos datos la isapre evalúa los riesgos de salud de
la persona y sus cargas y, en caso de aceptar la afiliación,
está facultada para imponer restricciones en el pago de
las atenciones relacionadas con las enfermedades preexistentes
consignadas. La institución podrá aplicar restricciones
a la cobertura de estos males por un período de hasta 18
meses, contados desde el mes siguiente al de suscripción
del contrato.
La bonificación no podrá ser inferior a un 25%
de la establecida en el plan de salud. Cumplido ese plazo, el
organismo deberá cubrir estas prestaciones de acuerdo al
plan pactado. Si no se declaran todas las preexistencias la isapre
no está obligada a pagar las atenciones médicas
derivadas de ellas y puede poner término al contrato si
comprueba esta omisión. Después de 5 años,
estará obligada a darles cobertura según el plan
contratado a menos que demuestre que durante ese período,
el afiliado, conociendo esta disposición legal, mantuvo
ocultas las atenciones que requirió para tratar tales enfermedades.