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PABLO OBREGÓN
CASTRO
Si sus trabajadores
tienen un buen proyecto deportivo y le piden apoyo financiero para
desarrollarlo, no tiene por qué enrojecer. Si se da el tiempo
y revisa con calma la Ley del Deporte, verá que la franquicia
que permite descontar de impuestos el dinero que la empresa destina
al financiamiento de proyectos deportivos, es una solución
conveniente por donde se la mire: les dará un regalo a sus
trabajadores y reducirá tanto su base imponible como la tasa
de impuestos que lo agobia.
Es cierto que la normativa
no se diseñó, precisamente, para que las empresas
la utilicen en beneficio de sus propios empleados, sino más
bien para fortalecer financieramente a las instituciones deportivas
formalmente establecidas. Sin embargo, si los empleados se organizan
como Dios manda; es decir, con personalidad jurídica y un
directorio autónomo, no hay problema en que se conviertan
en los destinatarios de esa plata.
La ley número
19.712 permite financiar iniciativas deportivas y descontar ese
dinero del Impuesto Único en el caso de las empresas y del
Global Complementario en el caso de donantes particulares, pero
con algunos límites: el monto máximo a descontar no
puede superar el 2% de la renta imponible, con un tope de 4.000
Unidades Tributarias Mensuales (UTM).
El texto legal es claro
en algunos puntos que podrían prestarse para malas interpretaciones.
Por ejemplo, no puede haber un vínculo patrimonial entre
el donante y el donatario, lo que restringe la posibilidad de que
un empresario pueda construir un gimnasio en sus propios terrenos,
bajo el supuesto de que es un proyecto de los trabajadores, y descontar
esa plata de impuestos.
Lo que sí puede
hacer, según el asesor de Donaciones del Instituto Nacional
de Deportes, Leonardo Cortez, es financiar las actividades deportivas
que sus trabajadores proyecten desarrollar. Pero claro que tampoco
es llegar y dar.
En este caso, los empleados
deben estar organizados formalmente, con personalidad jurídica
propia y sin presencia alguna de la administración de la
empresa en el directorio del club.
Este año se
implementó un registro de organizaciones deportivas a cargo
de Chiledeportes, que obliga a las entidades que quieran obtener
financiamiento a través de este mecanismo a regularizar su
situación, incorporando artículos que no están
en sus estatutos, aun cuando ya tengan personalidad jurídica.
Es cierto que el sistema
de donaciones es nuevo, pero no se puede dejar de reconocer que
hasta ahora camina más lento de lo previsto originalmente.
Y es que los empresarios todavía se muestran renuentes a
acercarse a una actividad tan informal como el deporte en Chile.
Consciente de esta
realidad inobjetable, Chiledeportes creó una unidad de fiscalización
que se encarga de supervisar que los donatarios utilicen correctamente
hasta el último peso que se les entrega. Además de
la supervisión técnica a cargo de profesores, el departamento
de administración y finanzas supervisa los proyectos y se
encarga de que las organizaciones entreguen un Informe de Estado
de los Ingresos Provenientes de la Donación a Impuestos Internos,
con copia a Chiledeportes.
El año pasado,
la entidad que obtuvo mayores donaciones fue la Corporación
de Deportes de la Cámara Chilena de la Construcción
(Cordep), pues concentró $456 millones, seguida por la Fundación
Universidad Católica, con $132 millones.
Una de las ventajas
del mecanismo es que los donantes no están obligados a elegir
entre los proyectos que se encuentran incluidos en los registros
de Chiledeportes. Si una empresa llega a acuerdo por su cuenta con
una institución, ésta última puede presentar
su iniciativa "amarrada" a esa donación. Este último
punto no deja de ser importante si se considera que el proyecto
de Ley en su fase de discusión pretendía incluir en
un fondo común todas las donaciones y dejar su administración
en manos del Estado.
Como muestra
Supongamos que la base
imponible de su empresa es de $1.000 millones y que decide donar
el máximo que le permite la Ley, en este caso, $20 millones.
Entonces, usted debe descontar de su base imponible el 50% de esos
$20 millones, lo que da un total de $990 millones. A esta suma,
usted debe restar el 16,5% correspondiente al Impuesto de Primera
Categoría; es decir, $168,3 millones aproximadamente.
A esta suma, además,
debe restarle nuevamente el 50% de lo que usted donó, vale
decir, $10 millones, lo que da un total a pagar de $158,3 millones.
Sin donación, la empresa habría pagado $170 millones.
Para este año,
la directora regional de Chiledeportes, Cecilia Valdés, cree
que el aporte de privados al desarrollo deportivo igualará
el presupuesto estatal - alrededor de $1.000 millones para la Región
Metropolitana. Ahora falta que las organizaciones registren sus
proyectos, entre el 16 de julio y el 13 de septiembre.
Proyecciones
$1.000 Millones donarían
este año las empresas chilenas interesadas en el desarrollo
deportivo.
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