Contacto
Inscripción
Publicidad
 
 
Inicio
Editorial
¿Qué es un CPHS?
Lista de CPHS
Experiencias de CPHS
Notas CPHS
Disposiciones Legales
Preguntas
Comentarios
Sitios de Interés
Productos y Servicios
Eventos y Cursos
Actualidad
Consejos Prácticos
Salud Ocupacional
Prevención de Riesgos
Seguridad Víal
Entrevistas
Videos
Descargas
Página Inicial > Actualidad > Noticia
ACTUALIDAD
MINERÍA. NELSON PIZARRO, EL HOMBRE QUE VINO A MEJORAR LOS RESULTADOS DE VILLARZÚ:

CHUQUI LLAMA DOS VECES
<Volver
 

Lo llaman "Manos de Tijera" y, aunque cosecha admiración, los trabajadores le temen. De poca estatura, buenas canas, mirada azul cargada de fuerza y una silueta menuda, vuelve a la minera estatal para asumir el más ambicioso proyecto de Villarzú, que une Chuqui y Radomiro Tomic. Pizarro tiene experiencia: antes sacó adelante a La Disputada, cambió el curso de Andina, revirtió las curvas de Chuquicamata y echó a andar exitosamente el proyecto Pelambres, de Luksic.

   
."Manos de Tijera" Así llamaban a Nelson Pizarro en Andina, a comienzos de los 90, por su estilo de gestión. Ahora habrá que ver cómo dirige Codelco Norte, el proyecto estrella de Villarzú. Foto:El Mercurio

Luz María Astorga

Lo que va a suceder en Codelco a partir del próximo 17 de febrero hará historia: Nelson Pizarro Contador, 62, illapelino, ingeniero de minas, asume como autoridad máxima de Codelco Norte, la suma de Chuquicamata y Radomiro Tomic, de donde se espera sacar el 70% de la producción de toda la minera estatal.

Dicho de otra forma, la división es una de las más grandes unidades económicas del mundo, que producirá sobre 900 mil toneladas de cobre al año.

Con Codelco Norte, hay que recordarlo, la administración de Juan Villarzú pretende duplicar el valor de la corporación.

Menuda tarea.

Y para acometerla, nada mejor que un hombre menudo, que habla bajito, que cultiva el "low profile" y que, sin embargo, ha cambiado el curso en varias mineras, desde La Disputada, en manos de la Exxon, pasando por las divisiones Andina y Chuquicamata de Codelco y rematando en Los Pelambres, el proyecto de Antofagasta Minerals - Grupo Luksic más socios japoneses- , en donde participó desde el comienzo. Ahí era vicepresidente de Operaciones y, al cabo de un año, pudo demostrar que se cumplían exitosamente tres parámetros: haberse construido en menos del tiempo programado, haberse ajustado al presupuesto y lograr la capacidad de diseño antes de lo esperado. Eso, sin contar que producir cobre le costaba 36 centavos de dólar la tonelada, es decir 6 centavos menos de lo que le cuesta a las empresas ubicadas en el primer cuartil de producción.

A Codelco Norte también llega como vicepresidente, un cargo nuevo que permitirá, además, pagarle un sueldo acorde a la tarea y dar una clara idea del peso que tendrá en el mundo del cobre. Los entendidos lo saben de sobra. Pizarro ya era considerado "el segundo hombre" de Codelco en 1997 cuando dejó la gerencia general de Chuqui para irse al mundo privado y, de hecho, al comunicar la noticia, el entonces presidente de la corporación, Marcos Lima, sintió que eso "cambiaba todas las cosas".

Será cierto eso de que nadie es irreemplazable, pero con Pizarro no parece tan claro... De hecho, muchos ven en su llegada la forma que tendría Juan Villarzú de mejorar los resultados después de tres años de gestión, cuando el precio internacional ha ido en picada y los excedentes en tobogán.

Por estos días, según informó la casa matriz de la corporación y la división Norte, el ejecutivo se encontraba fuera de Chile e "inubicable". Por estos días, también, varios asesores y dirigentes apuraban sus vacaciones para estar presentes y atentos el lunes 17. Bismark Robles constituye un buen ejemplo. El que ahora es director de Codelco y dirigente del Sindicato Nº 2, fue dirigente zonal cuando Pizarro era la máxima autoridad en Chuqui, vuelve mañana y se prepara para el aterrizaje.

"La empresa hoy es distinta a la que dejó Pizarro", advierte de entrada, agregando "y él no tiene un cheque en blanco de parte de los sindicatos".

Reconociendo que el ejecutivo se entendió bien con los trabajadores nortinos entre los años 94 y 97, Robles advierte que ahora "él tendrá que enmarcarse dentro del acuerdo de proyecto común de empresa, que firmamos el año 2001 y que avaló el Presidente Lagos". Se trata de un plan que busca alcanzar para el 2006 una producción de 2,1 millones de toneladas, con excedentes por unos mil 700 millones de dólares; es decir, más de cuatro veces lo obtenido en el 2002.

¿Qué significan sus palabras?

Simple: que entre los trabajadores, al menos, hay cierto temor. Ellos han sumado los comentarios públicos de algunos, sobre la poca eficiencia de la corporación, sobre el cómo han disminuido sus resultados a lo largo de estos tres años bajo la conducción de Villarzú, y sospechan que detrás de todo exista un afán privatizador.

"Aquí el cambio se hará con los trabajadores, no contra los trabajadores", dice Robles, casi sin que uno se lo pregunte, evidenciando el miedo vivo.

¿Qué hay detrás?

El estilo Pizarro, su genio y figura.

Shock en Chuqui

Basta mirar la historia. Pizarro - quien se define como un tecnócrata, hombre de cerros, sin roce social y con una buena dosis de timidez- llegó a Chuquicamata desde Andina, a poco de asumir Juan Villarzú la vicepresidencia de la Corporación. Así lo contó en entrevista con "La Segunda", años después:

"En marzo me llamó y me dijo: 'No lo conozco, pero sé lo que ha hecho y quiero ofrecerle Chuqui'. Acepté con hartas dudas, pero me fui. Bajé del avión más asustado que un conejo y al día siguiente, a las 12, me mandé un discurso".

Simplemente dijo:

"Señores, están todos cortados. En el menor tiempo posible reconfirmaré a los que me sirven".

Agregó:

"Yo no quiero volumen, sino selectividad", anticipando que cambiaría la forma de trabajo, porque quería maximizar el valor presente del yacimiento.

Difícilmente podrían entenderlo. En el yacimiento había nueve mil 500 trabajadores y al cabo de un año, mil 500 habían decidido partir. Tres años después, la dotación era de siete mil 700. Así lo recordaba Pizarro:

"Se fueron de puro asustados; si hasta partió el Nº 2, el subgerente. Y los trabajadores se sorprendieron de ver que 'viejos robles', que representaban el antiguo 'management', muy vertical, jerárquico y paternalista, preferían jubilarse anticipadamente".

No en vano en Andina lo llamaban "Manos de Tijera". Ahí había llegado el año 90, encontrando una "faena comprometida en términos de costos, con embalses agotados, y un magnífico yacimiento que se compartía 'fifty-fifty' con Los Bronces".

En año y medio, redujo la dotación en 30% y chocó con lo que llama "la cultura de campamento". En entrevista contaría años más tarde:

"Era una cultura formal y paternalista y... me duele decirlo, con muy poco sentido de la realidad: suponían que era un negocio floreciente y no lo era". Y como está convencido de que Codelco no tiene más obligación que ser competente y pagar sueldos de mercado, cerró el cine, cerró el hospital y construyó una clínica en Los Andes, terminó con los comedores separados para trabajadores y supervisores...

Al final, claro, las curvas ascendentes de producción y las descendentes de costos, avalan toda su gestión y le dan ánimos para seguir adelante.

Pizarro no es hombre al que le guste el trabajo hecho. Llegó a La Disputada después de años en Lota Schwager, cuando la mina era de Enami. "Eramos súper pobres, hacíamos cosas increíbles. Me marcó ver el cariño y el vínculo de los profesionales con la empresa...", recordaría.

Muy pronto, a los 37 años, cuando Exxon compró La Disputada (1978), se transformó en figura clave para los nuevos dueños: hubo una avalancha y él tuvo que reconstruir. Luego, tomó la tarea de expandir la mina. Ha reconocido que ésa fue su escuela. Ahí conoció la "minería dura". Según él, el "hombre de Exxon es reconocible en cualquier lado, especialmente por la ética y por su preocupación por evitar los conflictos de interés".

Entonces, ¿su escuela es simplemente la escuela norteamericana?

Frente a eso sólo ha comentado que de la experiencia con Exxon, aprendió "el respeto por el dueño. Él pone sus chauchas en las manos de uno a cambio de rentabilidad y prefiere la gestión de uno y no otra. Eso obliga a ver el negocio con el ojo del dueño, a cuidar los recursos, maximizar la gestión y al profesionalismo completo".

Ese fue el cambio que ha provocado también en Codelco.

Y él que se espera aplique ahora en la división Norte.

¿Diferencias entre el trabajo en la corporación estatal y la empresa privada?

Así la resumió cuando estaba en Pelambres:

"La flexibilidad. Por ejemplo, aquí estamos avanzando hacia el 'outsourcing' de toda la mantención de los equipos mineros y de la mayor parte de las instalaciones. De hecho, externalizamos incluso la mantención de la mayor innovación tecnológica introducida por la mina: el sistema de carguío de mineral entre la mina y la planta".

"Aquí no hay Mesías"

Hace años lo acusaban de privatizador, aunque siguiera siendo estatal. Ahora se le teme como "privatizador", según reconoció Bismark Robles, quien, sin embargo, no desconoce la capacidad técnica y el profesionalismo de Pizarro. Eso no lo pone en duda nadie, asegura también el ex presidente de la empresa, Marcos Lima. Entonces, ¿qué se puede esperar de él ahora?

"Eficacia, eficiencia, control de los problemas sindicales, capacidad", sostiene Lima.

"En Pelambres lo hizo bastante bien, pero ahora no tengo expectativas, porque aunque nadie duda de su capacidad técnica, en Codelco no basta eso. El cambio se hará con los trabajadores y hay que ver ahora cómo él se va a entender con la gente. Esta es otra empresa, estamos en una etapa crucial y esto de convertirnos en el distrito más grande del cobre, significa también mejorar la calidad de vida... Pizarro debe entender que en lo sindical, no existe cheque en blanco. Y en la empresa, no hay Mesías", opina Robles.

Palabra de minero.

Artículo aparecido en El Mercurio.
 
Nedstat Basic - Free web site statistics
 
Inicio
Contacto
Inscripción
Publicidad
Paritarios.cl \\\ El Portal de la Seguridad, la Prevención y la Salud Ocupacional de Chile
Santa Magdalena 10 of. 44 - Providencia - Santiago - Chile / Fonos: (2) 3353656 - 3353583 / e-mail: paritarios@paritarios.cl