Los recientes casos de personas
mordidas por arañas de rincón vuelven a poner en tabla
las enfermedades, infecciones y otros males que afectan a la población
y que con la llegada del calor recrudecen, por lo que hay que extremar
las precauciones. Respecto a esos arácnidos, que junto con
la araña del trigo (o de poto colorado o viuda negra) son
las únicas de nuestro país potencialmente fatales,
es el momento de volver al ataque. Contra la de rincón, lo
que cabe es nebulizar con insecticida, empezando por los rincones,
que es donde hace su nido, en habitaciones, closets, roperos, cómodas
y otros lugares como detrás de los cuadros, y mantenerlos
cerrados medio día para luego hacer una limpieza profunda.
La del trigo es propia de la zona central-sur, encontrándose
en sembrados, arbustos, bajo piedras, árboles caídos
y bodegas agrícolas, existiendo pocas medidas para prevenir
su proliferación. Cabe tener ciertos cuidados, como no
transitar por trigales ni rastrojos y usar guantes al remover
objetos del suelo.
Las hepatitis
Otro problema que recrudece en estos meses es la hepatitis (inflamación
del hígado), existiendo tres tipos (A, B y C), todas de
origen viral y siendo las más peligrosas las B y C. Cuando
hay síntomas, éstos pueden ser similares: dolor
de cabeza, fatiga, náuseas, vómitos, debilidad,
dolor abdominal, piel amarillenta, a veces con fiebre y cambios
notorios de color en fecas y orina.
La de tipo A se contrae desde alimentos o agua contaminados con
fecas humanas y también por contacto sexual. La mayoría
se recupera a los seis meses. No hay medicamentos para acabar
con ella de una sola vez, salvo paliativos de sus síntomas.
La B, que presenta el peligro de degenerar en cirrosis o cáncer,
se puede contraer por vía sexual, tatuajes y piercing y
jeringas usadas.
La C, con riesgo de cirrosis, cáncer o falla hepática,
se contrae de las misma forma que la B, excepto la vía
sexual. Ambas son combatidas con medicamentos de reciente desarrollo,
aparte del alivio de los síntomas con distintas terapias.
Teniendo en cuenta las vías por las que uno se puede enfermar
de hepatitis, la prevención lógica en el caso del
tipo A es la higiene, tanto personal como ajena, y evitar el contacto
directo con fluidos de enfermos. Para prevenir las de tipo B y
C, vale lo mismo anterior, más una buena dosis de prudencia
en cuanto a intervenciones en la piel, o renunciar a ellas y tener
sexo con una pareja estable.
Las propias de la época
Las enfermedades que más recrudecen en el período
estival son el cólera y el hanta. Ante el primero, que
se transmite desde el extranjero y se instala en el país
a través de fecas de personas que ya lo padecen y aguas
contaminadas, el país tiene buenas defensas gracias a sus
medidas sanitarias, entre ellas el tratamiento creciente de agua
servidas. Pero si por cualquier razón llega, debemos tener
presente que su transmisión ocurre especialmente por el
consumo de mariscos mal lavados y vegetales cultivados a ras de
tierra, como lechuga, apio, zanahoria y otros. Para prevenirla
basta con cocinar esos alimentos y hervir el agua no potable.
Vegetales como tomates y frutas, pueden consumirse luego de lavarlos
y pelarlos y comer con las manos lavadas.
El síndrome del hanta es otro mal potencialmente mortífero
que llegó para quedarse. Es causado por un virus cuyo portador
en Chile es el ratón de cola larga, que lo contagia principalmente
por ingestión de alimentos, o agua, contaminados con la
orina, fecas o saliva de ese animal, eventualmente por inhalación
de los vapores que manan de ellos o por su mordedura. Ataca el
sistema respiratorio, generando síntomas como los de una
gripe, degenerando más adelante en insuficiencia respiratoria
aguda, fiebre alta, problemas cardíacos y renales y hemorragias.
No existe remedio y sólo se combate con paliativos hasta
que el organismo se recupera.
No se han detectado casos en zonas urbanas. De ahí que
si se ocupa una vivienda rural o se hace camping en un lugar agreste,
hay que fumigar el sitio mismo y sus alrededores con una solución
de tres cucharadas de cloro en cinco litros de agua usando guantes
y mascarilla. Luego eliminar leñas, ramas, basura, arbustos
y matorrales cercanos. Si hay que barrer, usar también
guantes y mojar el suelo previamente. Los alimentos y bebidas
deben mantenerse fuera del alcance de los roedores y la basura
en recipientes bien cerrados.
Otras patologías estacionales
La fiebre tifoidea, o tifus, se contrae por contaminación
de alimentos con una bacteria, lo que también ocurre en
el caso del cólera, por lo que la higiene de manos, vegetales
y mariscos es fundamental para prevenirla.
El mismo origen tiene la gastroenteritis, que en verano puede
recrudecer a partir de vegetales mal lavados, helados de crema
servido a granel bajo malas condiciones higiénicas, leche,
carnes y huevos crudos contaminados.
Los alérgicos deben cuidarse de abejas, alacranes y pólen
de ciertos vegetales. Mención aparte merece el litre (del
mapudungun=árbol de mala sombra), con el cual es preferible
no tomar contacto porque puede producir sarpullido especialmente
en mujeres y niños.
Más información en:
www.masvida.cl.