Mantener nuestro cuerpo hidratado es una de las tareas más
difíciles en épocas de calor y de aire acondicionado.
¿Sabía usted que cada vez que da vuelta una hoja
de papel ésta absorbe parte de la grasa que evita la evaporación
del agua del cuerpo? Diariamente nos exponemos a un sinnúmero
de factores que resecan nuestra piel y disminuyen la humedad que
nuestro organismo necesita para funcionar bien.
Los 17 grados de temperatura y el 50% de humedad ambiental ideal
para mantenernos sanos, no se cumplen ni siquiera al interior
de nuestra propia casa. Por eso, los especialistas de www.padresok.com
recomiendan consumir entre uno y dos litros diarios de agua; así
se regulan las funciones del hígado, los riñones,
el sistema digestivo, el inmunológico e incluso las articulaciones.
Aunque andar con una botella de agua en la mano se ha vuelto
sinónimo de vida sana y de pureza, existen otras maneras
de mantener la hidratación del cuerpo. Un buen ejemplo
de ellos es a través de las frutas, incluyendo y aumentando
el consumo diario de sandías, naranjas, uvas, peras y duraznos.
Un consumo equilibrado de líquido ayuda también
a mantener la belleza del cabello, las uñas y la piel,
retardando el envejecimiento. Lo mismo pasa con las duchas. Quienes
saben del tema recomiendan no superar los 20 minutos ni los 37
grados de temperatura, ya que el agua caliente destruye la capa
protectora natural de la piel dejándola más expuesta
a los efectos de los rayos ultravioleta, el sol y el calor, facilitando
la deshidratación.
Tomar agua al levantarse, a media mañana y cada vez que
se tenga sed permitirá que todo el cuerpo funcione bien
armónicamente, luciendo brillante y sano.