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¡Alerta! Un enfermo en el trabajo

 

Con simples medidas de prevención, el trabajo debería dejar de ser un sitio peligroso. Hay que mantener la guardia en alto, eso sí, frente a la globalización de algunos males.

PABLO OBREGÓN CASTRO

   
Malaria, cólera, dengue o tuberculosis podrían dejar de ser ajenas para el empleado chileno. La necesidad de viajar a distintos puntos del planeta como parte de las labores propias del trabajo de algunos, más la caída de las fronteras para la mano de obra extranjera, terminan por globalizar las enfermedades que afectan a la población laboralmente activa.

Tanto así, que los infectólogos de las principales mutuales del país están convencidos que hoy más que nunca hay que mantener la guardia en alto para rechazar los ataques infectocontagiosos que, inevitablemente, acecharán a los trabajadores chilenos en la medida que se profundice el libre movimiento de la mano de obra por el mundo.

Tal como explica el médico infectólogo de la Asociación Chilena de Seguridad (ACHS), Guillermo Acuña, la creciente inmigración de trabajadores provenientes de países con alta incidencia de enfermedades que acá tienen poca presencia, más las patologías que acechan al trabajador viajero, presentan una amenaza que hay que tener presente.

Personas en riesgo

Si bien se asume que los adultos constituyen un grupo menos riesgoso que los niños y que, por tanto, las empresas no debieran ser per sé sitios propicios para el brote de enfermedades contagiosas, cuando no se dan las condiciones sanitarias mínimas en el lugar de trabajo pueden presentarse algunos problemas.

Según Acuña, la triada de acciones que constituyen la base de la prevención es bien simple: limpieza personal, limpieza de aguas y, en algunos casos, vacunación.

Desde un punto de vista laboral, las personas en mayor riesgo son las del área salud (por el peligro de pinchazos y cortes con material infectado), los trabajadores que viajan a lugares con alta incidencia de enfermedades que acá están virtualmente erradicadas y los trabajadores que deben manipular alimentos (casinos).

La enfermedad de moda

Tal como explica el doctor Acuña, es poco probable que un trabajador enfermo de hepatitis A, por ejemplo, genere un brote en su lugar de trabajo, pues el ciclo de contagio más habitual es largo (heces con el virus contaminan el agua, ésta los alimentos y recién ahí el virus se introduce en las personas).

Además, los casos que se presentan entre las población adulta son más esporádicos de lo que se cree. Tanto así, que a partir de los 25 años de edad, la mayoría de las personas ya estuvieron expuestas al virus de la hepatitis, a veces sin saberlo. No hay que olvidar que en la infancia más temprana la mayoría de quienes padecen hepatitis no sienten los síntomas.

El problema es cuando el origen del contagio se encuentra en el casino. ¿Cómo saberlo? Según la infectóloga de la Mutual de la Cámara Chilena de Construcción, María Elisa León, cuando aparecen más casos de lo habitual en la misma empresa, es sugerible examinar los fluidos de los manipuladores de alimentos, pues si uno de ellos porta la enfermedad, ahí sí que se corre el riesgo de un brote importante.

Un cultivo de fluidos permite descartar la relación entre personas, dice.

Y si bien la reacción natural de los trabajadores es aislar al compañero enfermo para prevenir el contagio, generalmente no se justifica tanto temor.

Tal como explica León, la ignorancia impide a las personas mantener una actitud solidaria con los empleados que padecen enfermedades que no se contagian con la facilidad de un resfrío.

Tuvimos que ir a hacer un curso a una empresa donde un chofer se contagió con virus Hanta. No sólo no se acercaban al chofer, sino que tampoco se acercaban al acompañante. El hanta no se contagia de persona a persona, sino por la orina del ratón. Desconocimiento, dice.

Distinto es el panorama cuando se trata de enfermedades respiratorias. En el caso de la tuberculosis, por ejemplo, la transmisión es por vía aérea, así que en ese caso sí se justifica aislar al enfermo.

Males importados

Quizás más peligrosas que el creciente número de inmigrantes provenientes de regiones donde prevalecen males que acá están virtualmente desaparecidos, son las denominadas enfermedades del viajero. Tal como lo reconoce la Organización Mundial de la Salud, la creciente movilidad de ciudadanos de unos países a otros ha acabado con las limitaciones geográficas de las enfermedades.

No hay prácticamente zona del mundo que no sea visitada hoy por algún ejecutivo chileno y, en muchas de ellas, prevalecen enfermedades que para los nativos son como un simple resfrío, pero que pueden matar a un extranjero: filariosis, leishmaniasis, paludismo, esquistosomiasis y hasta la tuberculosis.

Oficinas cerradas

Los edificios herméticamente cerrados son, quizás, la peor amenaza para la salud de los trabajadores. En 1970, las empresas norteamericanas optaron por esa riesgosa alternativa para enfrentar la crisis energética que amenazaba con desangrar al país. La idea era conservar el calor al interior de las oficinas y, de ese modo, reducir al máximo el consumo de petróleo de los sistemas de calefacción y aire acondicionado.

La decisión fue desesperada, pero dio resultado. Los costos se redujeron drásticamente y, al poco andar, la mayoría de los oficinistas americanos trabajaba en verdaderas burbujas de aire reciclado.

La situación parecía óptima, hasta que la tragedia se desató en la ciudad de Filadelfia en 1976: 34 personas reunidas en un hotel de esa ciudad murieron víctimas de la bacteria legionella, incubada en los sistemas y ductos de ventilación del edificio.

La tragedia sirvió para que la Organización Mundial de la Salud acuñara el término Síndrome del Edificio Enfermo o Mal del Legionario, en esos momentos se desarrollaba en el hotel una convención de la Legión Americana, y para que las empresas actualizadas en materia de salud laboral comenzaran a reabrir sus ventanas y a salvar a sus empleados de una muerte lenta e imperceptible.

En Chile, el Decreto Supremo 594 sobre condiciones sanitarias en los lugares de trabajo es el que dicta las pautas fundamentales que deben prevalecer en materias como ventilación y servicios higiénicos.

EN INTERNET

¿Considera que los trabajadores mantienen una actitud solidaria con los empleados que padecen alguna enfermedad grave? Sus opiniones en el canal de empleos de emol.

www.emol.com

 

Fuente: El Mercurio

 
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