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MARÍA
DE LA LUZ GALLEGUILLOS A.
En la última encuesta de consumo de alcohol
y tabaco realizada por el Consejo Nacional para el Control de Estupefacientes
(Conace), el 21,3% de los alumnos de octavo básico declaró
haber ingerido alcohol en el último mes, lo que preocupa
a los especialistas, pues mientras antes se comience a beber, más
probabilidad hay de caer en el alcoholismo.
Según informan en el Ministerio de Salud,
los servicios de atención primaria y hospitales tienen unidades
de salud mental donde tratan a pacientes alcohólicos, siempre
que ellos estén dispuestos a someterse a terapia. Son atendidos
por Fonasa y la cobertura depende del nivel en que están
inscritos.
En ocasiones esta adicción está asociada
a las drogas, en cuyo caso los procedimientos médicos varían.
Se ofrecen diferentes alternativas de curación, algunas ambulatorias,
otras con un régimen de internado, según la realidad
de cada paciente.
También hay comunidades terapéuticas
dependientes de instituciones, grupos privados y ligados a entidades
religiosas, y clínicas particulares. Hay centros ambulatorios,
de internado, sólo para hombres o mujeres, mixtos, diurnos
y vespertinos. Existen lugares gratuitos, pagados, otros reciben
subvención del Estado y algunos otorgan becas según
sea la realidad socioeconómica.
La información sobre la amplia gama de alternativas
disponibles la da el Conace a través del Fonodrogas: 188
800 100 800, que atiende de lunes a viernes de 9 a 22 horas. Según
informa la coordinadora de este servicio, Ángela Gómez,
es una línea gratuita y confidencial, atendida por especialistas
(sicólogos, asistentes sociales y técnicos en rehabilitación).
Es orientación, consejería y referencia
hacia lugares de tratamiento, cuenta. Puede que sólo les
indiquen los lugares donde acudir (mantienen un catastro a nivel
nacional) o referirlos a un consultorio específico, indicándole
el nombre del profesional que los atenderá.
Ángela Gómez precisa que ellos buscan
el que mejor le calce a cada persona según el origen de su
adicción, el tiempo que llevan bebiendo y su ambiente familiar.
Motivamos, hacemos acompañamiento reflexivo para que la persona
tome sus decisiones, porque cada terapia parte de la voluntad de
cada uno.
Alcohólicos Anónimos
Un tratamiento conocido a nivel mundial es el que
aplican en Alcohólicos Anónimos (fono 777 1010), una
hermandad de hombres y mujeres que se ayudan unos a otros a permanecer
sobrios y que ofrecen compartir sus experiencias de recuperación,
gratuitamente, con otras personas aproblemadas.
Según explican, sólo se interesan
por la recuperación individual de los que acuden a ellos
en busca de ayuda, pero no se comprometen en investigaciones relacionadas
con el alcoholismo o tratamientos médicos. Su política
es de cooperación pero no afiliación con otras organizaciones
dedicadas al tema.
Todo grupo (su unidad básica) convoca a
reuniones periódicas, pero también hacen encuentros
abiertos, para todos los interesados. La gente que crea tener un
problema por su manera de beber será bienvenida a cualquier
reunión de Alcohólicos Anónimos y llegarán
a ser miembros una vez que lo decidan, afirman en la entidad.
Ayuda telefónica
Otra alternativa es Infodrogas (334 0600), donde
atienden a todas las personas interesadas en rehabilitarse o a familiares
preocupados porque alguno de los suyos cayó en esta adicción.
Reciben llamados de lunes a viernes de 10 a 17 horas, los que son
atendidos por personas capacitadas en el tema a través de
la Cruz Roja Chilena. Además de escuchar a los que necesitan
aliento, los orientan sobre las diversas terapias disponibles según
cada realidad particular.
Los tratamientos en la atención primaria
en el país están a cargo de especialistas de las unidades
de salud mental. Jessica Catilao, sicóloga de uno de los
tres consultorios de Cerro Navia, explica que lo más importante
es que el afectado esté motivado a dejar el alcohol. Llegan
por la derivación de los médicos o asistentes sociales.
Se analiza dónde está el problema, hace cuánto
partió y cómo se puede resolver.
Se les hacen exámenes médicos y también
se ve cuáles son sus redes de apoyo (familiares) y cómo
pueden integrarse para su rehabilitación. Los tratamientos
(diseñados según la persona) son ambulatorios, generalmente
en centros asociados, y los controles se hacen en el respectivo
centro de salud. Las terapias son individuales y en grupos de personas
con problemas parecidos, precisa la sicóloga. También
se incluyen fármacos como antidepresivos y ansiolíticos
suaves, más un remedio específico para el alcoholismo,
recetados por los médicos.
No se espera que el consumo desaparezca, porque
al ser un proceso, lo que se busca es que disminuya. Las recaídas
son esperables. Es difícil dejar el hábito pero no
imposible. Acá les damos apoyo de modo que cuando recaigan,
entiendan que es algo doloroso, pero que se pueden equivocar porque
son humanos. Lo que vale es que insistan, afirma Jessica Catilao.
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